ST PAULI: UN CLUB DE CULTO

ESTE EQUIPO DE FÚTBOL LLEGÓ A MI CONOCIMIENTO GRACIAS AL ROCK Y A MI FANATISMO POR AC/DC. MI CURIOSIDAD ME LLEVÓ A INFORMARME MÁS SOBRE ESTE CLUB ALEMÁN, Y MI SORPRESA FUE MAYOR CUANDO ME ENCONTRÉ CON UNA INSTITUCIÓN REVOLUCIONARIA QUE DURANTE EL PASO DE LOS AÑOS, HA IDO FORJANDO UNA IDENTIDAD ÚNICA EN EL MUNDO.

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Hamburgo: Ciudad portuaria ubicada al norte de Alemania y la segunda con más habitantes del país germano. Su puerto es uno de los más grandes de Europa, por lo que la constituye una de las urbes más importantes del viejo continente. En un sector de la ciudad se encuentra el barrio de Sankt Pauli, que acoge al club protagonista de esta historia.

El FC St. Pauli desde su fundación en 1910, fue un club tradicional típico alemán. El equipo tenía campañas regulares en el campeonato nacional, aunque siempre estuvo a la sombra de los equipos más fuertes, incluyendo a su rival de la ciudad: el Hamburgo S.V, uno de los equipos más antiguos y populares del país. Con la creación de la Bundesliga en 1963, el Hamburgo rápidamente fue incluido en la división de honor – es el único equipo de Alemania que nunca ha descendido-  mientras que el St. Pauli se quedó en la segunda categoría. En 1977 lograron el tan ansiado ascenso tras salir campeón, pero la alegría duró poco ya que en la temporada siguiente sufrieron el descenso. Ésta no era una buena época para el club en lo futbolístico, y menos en las finanzas. Al borde de la quiebra en 1979, fue relegado a la tercera división por las autoridades de la federación alemana de fútbol. Después de un par de años con problemas de caja, se logra sanear las arcas del club, y tras una buena campaña, se logra retornar a la segunda división.

Hasta el momento mis palabras no han dicho nada extraordinario y deben estar pensando “para que me metí a leer esto si no ha contado nada!”. Bueno,  ténganme fe. A mediados de los años 80 es el momento en que la historia de esta institución cambiará radicalmente, para pasar de ser un equipo típico y convencional, al club más progresista del mundo.

Este gran cambio comenzó cuando los directivos de aquella época decidieron mudarse a Sankt Pauli, más específicamente cerca de la calle Reeperbahn, uno de los barrios más conocidos del viejo continente debido a su vida nocturna, su bohemia y su zona roja. Los restaurantes y bares se mezclan con la prostitución, los clubes de striptease, sex shops, burdeles, e incluso un museo del sexo. Es muy difícil no sentirse atraído por las luces de neón que sobresalen por todos lados.

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Quizás los fanáticos de Los Beatles tienen conocimiento de este lugar. Ya que antes de hacerse conocidos en los 60, el cuarteto de Liverpool tocó por un periodo de dos años en los distintos pubs y bares de Reeperbahn para perfeccionar su música. Hay una frase de John Lennon que dice:

“Fui criado en Liverpool, pero crecí en Hamburgo”

Prostitutas, anarquistas, estudiantes, ocupas, punks locales y habitantes ilegales – entre otros- comenzaron a seguir los partidos del equipo fin de semana tras fin de semana. Y fueron ellos los que comenzaron a cambiar la identidad de club para transformarlo en lo que es en la actualidad. Una institución izquierdista con matices comunistas y socialistas, pero más que nada, un hincha que se considera anti racista, anti sexista, anti homofóbico y anti fascista. Un hincha rebelde.

En una época donde la violencia era algo totalmente normal en el fútbol europeo, el St. Pauli fue el primer equipo en todo el país germano en prohibir los símbolos y las actividades fascistas. Y mucho antes que la FIFA iniciara su campaña para erradicar el racismo en el fútbol mundial, el equipo utilizaba camisetas rechazando el acto. Esto gracias a las intenciones de los hinchas para mantener al club en el camino correcto.

Como todo institución deportiva, tienen su escudo o emblema que va incrustada en la camiseta del equipo. Para este cambio radical que estaba experimentado el club, se necesitaba una imagen fuerte que reflejara lo que querían demostrar al resto del país. Es así como los hinchas adoptaron la bandera con la calavera y los huesos cruzados -el símbolo pirata- como propio. Y tuvieron bastante éxito. Hoy en día es más conocido que el propio emblema oficial, y en el estadio se puede ver esa imagen en todos los rincones. Además, la filosofía rebelde del Che Guevara también es muy potente y es normal ver banderas con su cara. El 2005 el equipo fue hasta la mismísima Cuba para hacer la pretemporada, aprovechar de conectarse con la gente y  realizar actos benéficos.

“Es un símbolo, nosotros los pobres, estamos contra los ricos, como el club Bayern Munich. Como piratas peleando por los pobres contra los ricos”, hincha del St. Pauli.

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Todo esto dio resultados más que positivos, y los números lo avalan. A comienzos de los 80, el estadio donde hace de local el equipo – el Millerntor– tenía una asistencia media de 1.600 personas. A finales de los 90, esa cifra aumentó a 20.000. Bastante más que cualquier otro equipo de segunda división. Un estudio reveló que el St. Pauli tiene miles de hinchas repartidos por todo Alemania, y gran parte de esos hinchas son mujeres. De hecho, son el club con mayor apoyo femenino de todas las categorías de la Bundesliga. Eso se vio reflejado en el año 2002, cuando los hinchas protestaron por una publicidad de la revista Maxim -que se encontraba en el estadio- por que consideraban que las imágenes de las mujeres en los anuncios eran sexistas.

Los hinchas se hacen sentir

Otro ejemplo de que los directivos escuchan a los seguidores del equipo tiene que ver con su estadio. En Europa es común ver estadios de fútbol que su nombre es una marca de algún producto. Marca que pagó millones de dólares para estar ahí. Los clubes hacen esto para generar aún más ingresos en sus arcas. Bueno, los Piratas de la Liga -apodo popular del St. Pauli– aceptaron una solicitud de los hinchas para no vender el nombre a ninguna marca, por lo que pierden bastante dinero, pero están siendo fieles con sus fanáticos que llenan las gradas y que no quieren que su equipo sea sólo marketing y negocios. Muy diferente es el caso de su rival en la ciudad, que en 10 años a cedido el derecho del nombre a tres marcas distintas.

“¿Cómo puedes construir una identidad, cuando cambias el nombre del estadio varias veces?”

Es fue el racionamiento del presidente del momento. Y tiene toda la razón.

¿Qué opinión tienen del FC St. Pauli hasta ahora?

El puño golpeando la esvástica es un póster obligado en las paredes de las casa de los fanáticos del equipo rebelde. “No hay fútbol para los fascistas” dice un cartel que cuelga en la platea del estadio en alusión a la clara creencia anti fascista que poseen. La liberación del campo de concentración de Auschwitz se celebra cada 27 de enero, día que la cancha del Millerntor se llena para conmemorar la fecha. El clásico de la ciudad se tiene que disputar bajo severa vigilancia policial, debido a que el Hamburgo S.V. posee grupos de hinchas neo-fascistas.

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El St. Pauli fue el primer equipo de Alemania, de Europa -y probablemente del mundo- en tener un presidente abiertamente gay: el director teatral Cory Litmann presidió entre los años 2002 y 2010. Un club full activista, eso lo podemos observar en uno de los muros más conocidos al interior del estadio, donde están pintados dos hombres besándose, bajo el lema: “lo único que importa es el amor”.

“La FIFA inició una campaña contra el racismo, para nosotros es una forma de vida”

Todo este amor y concepto de mente abierta, no sólo lo ejercen en el club. También lo comparten con el mundo.

En el año 2006, organizaron la primera edición de la FIFI Wild Cup. El mundial donde participan las selecciones no reconocidas por la FIFA. El local participó con el nombre de República de St. Pauli. Además estuvieron el Tíbet, Gibraltar, Groenlandia, Zanzíbar y la República Turca del Norte de Chipre, que terminaron siendo los campeones.

#DATO El triunfo más importante del equipo fue en el año 2002, cuando derrotaron de local 2×1 al Bayern Munich, que venía de ganar la Copa Intercontinental el año pasado.

Todo lo que hemos hablado; la identidad y los valores que los propios hinchas le han implantado al club, también ha hecho efecto en los jugadores. El 12 de abril del 2012 el delantero del equipo, Marius Ebbers, hizo un gol con la mano que el árbitro dio por válido. Pero Ebbers le informó lo que sucedió y éste invalidó la anotación entre los aplausos y abrazos que los jugadores rivales le brindaban al honesto jugador. Para muchos éste debería ser considerado el día internacional del Fair play. Todo salió bien, ya que el FC St. Pauli igual ganó el partido 2-1.

No sé que más les puedo contar sobre los piratas. Ah!! La razón por la que por primera vez googlié a este equipo. Jajaja..casi se me pasa con tanta información.

El barrio de Sainkt Pauli es una fiesta las 24 horas y las raíces punk se sienten en el ambiente. Hoy se sigue viviendo esa energía rebelde a pleno en el bar oficial del club, el Jelly Roger, que obviamente se encuentra en Reepperbahn. Dentro del estadio también se vive la música,  pero de la mano del Rock. Cuando el St. Pauli salta a la cancha, la canción Hells Bells de AC/DC comienza a sonar por los parlantes del Milerntor. Las banderas piratas y del Che ondean en las plateas, mientras el papel picado se deja caer lentamente sobre el césped. Una impecable escena que me encantaría presenciar. Y cuando el local convierte un gol, suena Song 2 de Blur.

BIENVENIDO AL INFIERNO DE SANKT PAULI

Como han podido ver, el FC St. Pauli quiere diferenciarse de los demás equipos de Alemania y de Europa. Y lo digo en todos los sentidos, por eso los colores oficiales del equipo es el café. ¡CAFÉ! Son muy pocos los equipos en el mundo que utilizan ese color en su camiseta titular.

200 fan clubs se han detectado alrededor del mundo que siguen al equipo. Inspirados por la manera que sus hinchas viven el fútbol. Lo primordial para el FC St. Pauli es fomentar a la institución como una forma de vida. Si los títulos llegan, bien. Sino, todo sigue exactamente igual. A varios hinchas les gustaría que el equipo juegue en tercera división, para no andar preocupados de lo económico y así solamente disfrutar de este hermoso deporte.

Sólo les puedo decir que el FC ST. Pauli acaba de sumar a otro hincha.

“St. Pauli es una forma de vida. No somos un club que quiere hacer dinero, simplemente amamos el fútbol”.

SUERTE

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