MEJORES MOMENTOS MAESTROS

EL MASTERS DE AUGUSTA ES EL TORNEO MÁS IMPORTANTE DE GOLF. DURANTE SU LARGA HISTORIA, HAN OCURRIDO MOMENTOS DIGNOS DE UN EVENTO DE ESTA MAGNITUD. A CONTINUACIÓN RECORDAMOS LOS MEJORES AL ESTILO DE PALO CTM.

 

11.- LA CHAQUETA VERDE SE QUEDA EN CASA

Comenzamos con un caso especial, ya que el protagonista de esta historia es nacido en Augusta, Georgia. Lugar donde se disputa el Masters. Larry Mize nació en 1958, y cuando era un adolescente trabajó en uno de los tantos tableros marcadores que hay en la cancha. No es un golfista de renombre y tampoco tuvo un gran desempeño en el tour, ganando solamente cuatro títulos PGA en su carrera. Pero uno de ellos lo dejaría en la historia por el lugar que fue y, especialmente, por la manera en que lo logró.

La última ronda del Masters de 1987 terminaba en un triple empate, entre Mize y dos pesos pesados de este deporte, como lo eran el español Seve Ballesteros y el australiano Greg Norman. En el primer hoyo de desempate, el europeo fue eliminado de la contienda. Ahora el duelo entre dos se pasaba al hoyo 11. Nuestro protagonista la dejó fuera del green con el segundo tiro, disminuyendo su chances de ser campeón, ya que hasta el par se veía difícil de realizar desde ese lugar. Mientras que, como se puede ver en el vídeo, la pelota de Norman estaba más accesible. No era fácil, pero tenía la oportunidad de buscar el triunfo. Pero lo que él, los espectadores y el propio Mize no sabían, es lo que haría el jugador local con su tiro a continuación. La pelota ingresó al hoyo, e inmediatamente entraba a la historia del golf como uno de los grandes triunfos que se han visto. A continuación Larry Mize nos regalaba una escena que pocas veces se ve en este deporte tan tradicional. Era imposible ser moderado después de algo así. Ahora el tiburón Norman tenía la presión encima para empatar la definición. Pero erró y el oriundo de Augusta se hacía con la mítica chaqueta verde.

 

10.- UN TRIUNFO DEDICADO  AL CIELO

El final que más ha emocionado en el hoyo 18 de la cancha de Augusta. Ben Crenshaw ganó sólo 19 torneos en su carrera. Pero dos de esos fueron en el Masters. El primero en 1984, y el segundo en el ´95. Este último fue especial, ya que el estadounidense en la semana previa al torneo, asistió al funeral del que había sido el entrenador de toda su vida. Pero el jugador de 43 años decidió honrar a su maestro en el torneo de maestros, y jugando un gran golf, se quedó con la Chaqueta Verde por un palo de diferencia. Ese putter final hizo llorar a varios en el club y en sus casas al ver a Crenshaw desconsolado en el green.

 

9.- A SÓLO 60 CMS. DE LA CHAQUETA

Vamos ahora con una situación increíble. No está catalogado como el máximo arrugue en la historia del torneo (más adelante en el ranking les contaré sobre esa historia) pero era imposible que no inlcuirlo dentro de unos de los mejores momentos del Masters.

Scott Hoch es un jugador estadounidense que para la versión de 1989 del campeonato, llegó como uno más del montón, pero que se iría muy reconocido por el fatal error que cometió. Según el propio protagonista, todo comenzó mal ya que la semana previa al torneo estuvo bastante enfermo. Pero igual manejó su auto para llegar a Augusta y participar. En la ronda final, inició a cuatro palos de la punta, y en su cabeza sólo pensaba en seguir jugando de la misma manera que lo había hecho los días anteriores. Sin presiones. Pero camino al tee de salida del hoyo 17, escuchó un grito de un fanático que le dijo que necesitaba sólo dos pares para ganar. Eso lo sacó de su estricta concentración, y el próximo tiro de salida fue muy malo. Hoch comenzaba a sentir la presión. Hizo un bogey, y en el 18 cerró con par, lo que le permitía jugar una muerte súbita ante el inglés Nick Faldo. Tras la salida del primer hoyo de playoffs, unos fanáticos gritaron “¡USA! ¡USA!”, a lo que nuestro protagonista se enfadó porque esto no era una competencia internacional como la Copa Ryder. Otra desconcentración más. Su rival no jugó bien el hoyo, dejándose un putter largo para par, que no embocó. Terminando en bogey. Mientras que Hoch tenía un largo putter para birdie, que tampoco acertó, pero dejó la pelota a sólo 2 pies del hoyo, y de ganar la Chaqueta Verde. En vez de pensar en el próximo tiro, el jugador comenzó a pensar en que iba a ganar un Major, y en las cosas posteriores que le suceden a un campeón. Como recorrer el mundo, ser invitado a programas y ganar mucho dinero. Pero la verdad es que increíblemente erró el tiro. Para que sepan, dos pies son 60 cms aprox. Scott Hoch se perdió él solo la chance de tener ganar, ya que en el segundo hoyo de definición, Nick Faldo no falló y ganó su primera Masters.

Hasta el día de hoy el protagonista dice que el tiro que hizo fue el correcto, que calculó bien, y que se sintió bien al golpear la pelota. ¡O sea, le pegó para no meterla en el hoyo!

Tengo un amigo que siempre dice que esos tiros se pueden errar en el peor momento posible. No lo creía hasta ver el vídeo a continuación.

 

8.- UN GRAN PLAYER

En 1978, el legendario jugador sudafricano Gary Player ya tenía entre sus palmares dos títulos en Augusta. Con ya 42 años encima, no estaba entre los candidatos para hacerse con la Chaqueta Verde esa temporada. Los 8 tiros de desventaja que tenía con el líder –Hubert Green-al comenzar la última jornada, confirmaban eso. Pero El Caballero Negro tenía aún una gran presentación para mostrar al mundo, y agregar a su ya laureada carrera. En los últimos 10 hoyos, encajó 7 birdies para terminar con una ronda de 64 golpes, y ganar por sólo un palo de diferencia. El jugador con más participaciones hasta la actualidad en este torneo (52) ganaba su tercer y último Masters. Muchos dicen, que si Gary Player fuera estadounidense, esta participación estaría dentro de las mejores de la historia.

 

7.- UN GANCHO PARA LA CHAQUETA

En el año 2012, el sudafricano Louis Oosthuizen y el estadounidense Bubba Watson terminaron igualados en la tabla general tras las cuatro rondas de competencia, por lo que el ganador se decidiría en la muerte súbita. En el segundo hoyo de desempate -el par 4 del hoyo 10- ambos players realizaron malos tiros de salida, pero fue Watson el que sacó la peor parte tras quedar metido entre los árboles, sin vista directa hacia el green, en una superficie poco favorable para impactar la pelota, y con cientos de espectadores rondeándolo.  Lo lógico era sacar la pelota a fairway para después intentar asegurar el par. Pero Bubba fue en contra de toda lógica -que uno en lo personal agradece mucho- y con su wedge realizó un disparo con gancho, en donde la pelota realizó una trayectoria alejada de toda física, para terminar a pocos metros del hoyo. La reacción de los fanáticos que estaban alrededor suyo lo dicen todo. Sólo aplausos, vítores, e inclusos palmadas en la espalda para él. Acababan de presenciar uno de los mejores y más espectaculares tiros que se hayan realizado en Augusta. Su rival terminó con bogey, así que Bubba con dos tranquilos putters se convirtió en el ganador del Masters aquel año.

 

6.- ¡AL FIN PHIL!

Lo del 2004 quizás no es una de las mejores presentaciones que se hayan visto en un Masters, o de un tiro que haya dado mucho que hablar por su espectacularidad o dificultad. Pero la emotividad se sentía en el campo de Augusta, cuando el favorito del pueblo –Phil Mickelson– se acercaba a la punta. 12 años de carrera, y el jugador oriundo de California no se había podía hacer de ningún Major todavía. Y calidad tenía de sobra, además de ser de los pocos jugadores del tour que daban espectáculo al momento de golpear una pelota que estuviera en una situación difícil. Es por eso que los fanáticos le agarraron un cariño especial a Phil. Pasó a ser el regalón, por decirlo así. Es por eso que al verlo en el hoyo 12 a sólo tres palos del líder, los espectadores que repletaron esa última ronda del Masters, comenzaron a apoyarlo. Mostrando un claro favoritismo en su persona. Sólo los  familiares de Ernie Els no iban por él. Esto motivo a Lefty, y tras pegar un tiro brillante tras otro, llegó al hoyo 18 empatando la punta. Nuevamente demostrando sangre fría, se dejó un putter de 20 pies para ganar. Ayudado por su compañero de aquella tarde, que le mostró la línea de su pelota. Phil Mickelson embocaba y la alegría estallaba en el Club Nacional de Augusta. Y me imagino que en los televisores alrededor del mundo también. Bueno, quizás en Sudáfrica no.

Este fue el punto de inflexión para Mickelson, ya que posteriormente obtuvo un par de chaquetas más,  y dos otros Majors.

 

5.-EL TIBURÓN QUE NO MATA

Hasta el momento, todos los relatos han sido historias heroicas de jugadores que terminaron por llevarse la Chaqueta Verde a casa. Pero a continuación les contaré sobre el día que está catalogado como el peor colapso de un jugador en el torneo. En idioma popular: El arrugue más grande de todos.

El australiano Greg Norman aparece varias veces los ranking de este tipo que hablan sobre los mejores momentos del Masters de Augusta. Pero lamentablemente nunca los ha sido como uno de los ganadores del torneo. Lo sucedido en 1996 terminó por confirmar que la chaqueta jamás estaría colgada en su closet. Comenzada la última ronda aquel domingo de primavera sobre la majestuosa cancha de Augusta, el Tiburón tenía una ventaja de 6 golpes sobre el inglés Nick Faldo, que ya había ganado el torneo en dos ocasiones, por lo que era un rival de temer. Pero la ventaja era segura, si es que se hacían las cosas bien. Pero el aussie no se encontraba en un buen día, y eso se pudo apreciar en la primera vuelta. Igual terminado los primeros 9 hoyos, tenía una ventaja de dos palos. Pero aquí llegó lo peor. Con dos bogeys consecutivos, llegaba al hoyo 11 en donde se dejó un putter aceptable para birdie. Este tiro fue clave para lo que vendría después. La pelota literalmente pasó por arriba de una parte del hoyo, pero sin ingresar. Algo que si juegas golf, sabes que puede pasar. Pero lo increíble, es que en el corto tiro de vuelta para hacer par, ¡lo erró! O sea, de pasar a casi alejarse un palo de Faldo, ahora acortaba la diferencia. Eso desmoronó a Greg Norman, que rápidamente lo demostró en el próximo hoyo, el mítico par 3 llamado Golden Bell, al tirar la pelota al agua desde la salida. Después casi salva el par, pero la pelota solamente pasó cerca del hoyo. Tenía que entrar esa pelota, el Tiburón lo sabía y por eso se tiró al suelo al ver que no sucedía. Bueno. Cuento corto, fue una segunda vuelta horrible para él -en donde tiró otra pelota al agua- cerrando con 40 palos. Faldo, por el contrario, firmó una excelente ronda final de 67 palos para obtener su tercer triunfo en este Major. Pero da lo mismo, todos hablaban -y lo siguen haciendo- de los 78 golpes de Greg Norman.

El abrazo final en el 18 entre ambos jugadores es la imagen perfecta para demostrar lo que es la victoria y lo que es la derrota.

4.- MAGIA PURA

Jugadas como las de a continuación, son la razón por la cual todo golfista amateur le tiene un cariño gigante al jugador estadounidense Phil Mickelson. Por cosas como ésta es que uno lo tilda de crack e ídolo. En un deporte que la lógica, lo sensato y lo obvio, pesa más que la audacia, atrevimiento y locura, Mickelson muchas veces opta por el segundo grupo. En esta situación en el hoyo 13 lo volvió a demostrar una vez más. 207 yardas de la bandera, en una superficie no ideal, entremedio de arboles, y rodeando el green había un pequeño canal con agua. Otro dato. Él era el líder del torneo en ese momento. O sea, un error y todo se podía ir al carajo. El mismo comentarista lo dice “aquí puede estar el torneo”.  Pero la decisión fue tomar el fierro 6 y tirarse directo para ir en búsqueda del birdie. El resultado fue la pelota a sólo 1 mt del hoyo.  Pocos jugadores profesionales hubieran tomado la decisión de hacer lo que hizo Phil. Pero Lefty quiere morir siempre en la suya, y en esta ocasión le sirvió para llevarse su tercera Chaqueta Verde.

 

3.- EL AÑO DEL TIGRE

1997 es un año clave para el golf moderno. Tiger Woods se hacía conocido alrededor del mundo tras ganar el Masters de Augusta. Pero no fue una simple victoria. No señor. Fue un triunfo épico y que estará por siempre en la historia de este deporte. Ya en los años posteriores, el estadounidense comenzaba a ser reconocido dentro de su país, tras obtener grandes victorias como amateur. Pero en el ´96 decidió dar el paso al profesionalismo, y tan sólo un año después llegaba a Augusta con 21 primaveras en su cuerpo. En sus primeros nueve hoyos el día jueves, realizó 40 golpes. Todos pensaron que la presión fue mucha, y como varios amateurs, no pasaría ni siquiera el corte. El Tigre hizo una vuelta de 30 golpes. Finalizaba la segunda ronda como líder, a tres palos de ventaja del segundo. Terminada la tercera ronda, la ventaja ya era de 9 golpes. El día domingo quedará marcado por la solidez y sangre fría de este joven jugador que no sucumbió ante la presión, e incluso aumentó aún más su ventaja, para terminar ganando el torneo con 12 golpes de ventaja.  El Tigre pulverizaba una cancha que por años parecía invencible, y en donde unos solos privilegiados podían dominarla. Woods se convertía en el ganador más joven en la historia del torneo, además de ganar con el score más bajo jamás realizado, y la victoria con mayor ventaja sobre el segundo.

No sería la única Chaqueta Verde para el jugador que dominó el golf por años. Pero este fue su primera victoria en un Major. ¡Y de qué manera lo hizo!

 

2.- EL MASTERS NO TIENE EDAD

Bueno. Nos metemos en tierra derecha y con pesos pesados. Si  pinchaste este artículo si saber nada de este deporte, te cuento que el protagonista de esta historia es considerado el mejor golfista de la historia. Si, hay uno que fue mejor que Tiger Woods en el pasado. En sus más de 23 años de carrera, Jack Nicklaus ganó todo lo que pudo. Pero la gran diferencia que lo tiene ahora como el máximo referente de este deporte, son los 18 Majors que obtuvo y que hasta el día de hoy nadie ha podido igualar. De ese total, seis victorias fueron en Augusta. Y en esta ocasión recordaremos la última Chaqueta Verde que se puso por allá en 1986.

Para muchos, el mejor torneo que se haya disputado, no sólo en Augusta, sino que en cualquier parte del mundo. Lógico que yo no puedo dar mi opinión. Tenía recién 4 años. Pero al leer diversos artículos sobre lo sucedido aquella última ronda del Masters, se me pusieron los pelos de punta y me sumo a las opiniones de que esta fue LA gran final del golf.

Comenzando los finales 18 hoyos, el Oso Dorado estaba bajo jugadores de la talla de: Tom Kite, Seve Ballesteros, Greg Norman y Tom Watson. Si a eso les sumamos la avanzada edad de Nicklaus para el golf de aquella época -46 años- nadie daba un peso por él para ganar.  Pero esta aventura comienza recién en el hoyo 9, cuando Nicklaus clava un birdie. Y de ahí en adelante nadie lo pudo frenar. Al final fueron 6 birdies y un águila en tan sólo 10 hoyos. Con esos números, logró sobrepasar a todos su rivales, y ganar por tan sólo un golpe su sexto Masters de Augusta. Convirtiéndose así en el campeón más viejo del torneo, récord que tiene hasta el día de hoy.

La celebración fue en familia, ya que el caddie de Nicklaus en aquel torneo, fue su hijo. En el vídeo se puede observar distintos momentos de aquella tarde. Pero lo mejor sucedió en el par tres del 16, cuando El Oso Dorado impacta la pelota y ésta está en el aire, su hijo atrás dice “Sé el palo correcto”. Y tras ver el resultado del tiro, el padre mira a su hijo y le dice “Si es” mientras le cierra un ojo. Chao, de película.

 

1.- LO MEJOR

Llegamos al primer lugar de este ranking. Y como siempre, le doy mi aporte personal a los artículos que escribo. El mejor momento del Masters para mí, no podía ser otro.

Corría el año 2005, y estaba dando mis primeros pasos en este deporte. Entendiendo de a poco en qué consistía, y dándome cuenta que no era solamente pegarle a una pelota hasta llegar al hoyo, tenía que utilizar medios que jamás había ocupado en otros deportes que llevaba años realizando. No es fácil encantarse con el golf. Hay que trabajar mucho para llegar a ese punto en que uno lo pasa bien en la cancha. Al mismo tiempo, comencé a ver torneos de golf por televisión para empaparme con la historia del deporte también. En esa época Facebook estaba recién apareciendo. Youtube, Twitter, Instagram no existían. La TV era el medio para conocer a los grandes exponente del golf mundial. Y esa así como llegué al Masters del 2005, con un Tiger Woods ya catalogado como el mejor jugador del planeta, y -para varios- de la historia. El Tigre vino desde atrás, y recién terminada la tercera ronda, llegó al liderato con tres palos de ventaja. Ya a esa altura, yo sabía que si Woods comenzaba el cuarto día como líder, terminaba ganando el torneo. No existían los tiritones ni los arrugues para el Nº1 del mundo. Ese día domingo final, estuve sentado -mejor dicho acostado- las 6 horas de transmisión. No había preocupaciones, y el último día de la semana era solamente para pasar tirado recuperando el cuerpo tras 4 días seguidos de salidas nocturnas. El Tigre llegaba al par 3 del hoyo 16 con un golpe de diferencia sobre Chris DiMarco. Su primer tiro no fue de los mejores, dejando la pelota fuera del green y en uno de los peores lugares posibles. La punta del torneo podía cambiar de dueño tras este hoyo. Lo que viene después es… es… es…..no se cómo describirlo en una sola palabra. Fue perfecto, mágico, sublime y, finalmente, suspenso. Mucho suspenso. Salté de la cama con esta jugada, y fue ahí cuando me di cuenta que el golf es un deporte de emociones, confirmando la decisión de aprender y practicar este deporte hasta hoy y, de seguro, por muchos años más.

Woods tendría que pelear el título en playoffs, con resultado positivo para él, para ganarse su cuarta Chaqueta Verde. La última, por ahora. Era inimaginable que con ese tiro no lograra la victoria. Como dice el comentarista al final:

“EN TU VIDA HAS VISTO ALGO COMO ESO”

SUERTE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *