BOB MARLEY: ENTRE EL REGGAE Y EL FUTBOL

Cualquiera que supiera un poco sobre la vida del jamaicano, es consciente de que una de sus pasiones era el fútbol. Incluso muchos que lo conocieron afirman no saber que era más importante en la vida del músico: si la guitarra o la pelota.

Cuando el intérprete de “Get up stand up” no estaba con una guitarra en mano componiendo o simplemente tocando alguna melodía, se le podía ver con una pelota en los pies demostrando su pasión y habilidades para pichanguear. Eso sí, para las dos cosas no soltaba la marihuana. Antes de un concierto o entre grabaciones era usual verlo jugando con su banda, The Wailers, para liberar tensiones y hacer la pega “aún” más relajado. 
 
Si uno lo piensa, es extraño este fanatismo por un deporte que con suerte era semi profesional en su país. Es la magia del deporte más practicado del planeta. Pero también la razón es por su padre, Norval Sinclair Marley, un capitán de barco ingles que le trasmitió su pasión y conocimientos a su hijo. El cantante de los dreadlocks jugaba de centro delantero (9) o de volante creativo (10) en todos los partidos que armaba con periodistas y jugadores emblemáticos del país donde estaba de gira. De esa manera conoció a su máximo ídolo futbolístico, llevándose su camiseta: la 10 del Santos de O Rei Pelé. 
 
 “Libertad, el fútbol es libertad…..El fútbol es todo un arte, es todo un universo. Cuando jugamos fútbol, tocamos música” 
 
Así como el fútbol era la vida para él, también lo acercó a la muerte. Dicen que en uno de estos partidos que organizaba en las giras, fue pisado fuertemente en su dedo gordo del pie. La hinchazón el dedo y el dolor permanente que tuvo durante varios días, lo hicieron visitar un doctor. Le detectaron un melanoma maligno y le aconsejaron amputar el dedo. El se negó ya que su religión rastafari prohíbe cortarse nada de su cuerpo. Tres años después en Nueva York, tras desmayarse, confirmaron que el cáncer se había expandido hacia el cerebro, estomago e hígado. Le dieron un mes de vida. Días después daría el que sería su último concierto.


El gurú rastafari necesitaba un medio para hacer llegar su legado al mundo y para eso eligió la música sobre el deporte. Seguro que todos estaremos de acuerdo en que fue la decisión correcta. En una de esas si el fútbol hubiera sido profesional en Jamaica en esa época, otro gallo cantaría.

Bob Marley fue enterrado el 21 de mayo de 1981 con su guitarra Gibson Les Pauls roja, la biblia del movimiento rasta, unos cogollos……y una pelota de fútbol. 

 SUERTE

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