LA HISTORIA DETRÁS DEL PILUCHO

EL CONOCIDO PERSONAJE QUE SE ENCUENTRA EN UNO DE LOS FRONTIS DEL ESTADIO NACIONAL, ES PARTE IMPORTANTE DE LA HISTORIA POPULAR DE CHILE. PERO MUCHOS NO DEBEN TENER CONOCIMIENTO QUIEN ES Y COMO LLEGO AHÍ ESTE QUERIDO PERSONAJE CRIOLLO. YO ERA UNO DE ESOS.  

ACÁ LES CUENTO SU HISTORIA….

Para un partido de fútbol, para un concierto, para un torneo de atletismo colegial, para ver jugar a Chile, para ir a ver al Papa, al chavo del 8, la Teletón o cualquier otro evento, el “Pilucho” es uno de los puntos alrededor del Estadio Nacional que los santiaguinos alguna vez hemos utilizado para encontrarnos con un familiar o amigo. Si no has estado parado a su lado, no te puedes considerar un capitalino en un 100%. Por el contrario, muchos lo consideran un amigo, y deben hasta tener fotos y selfies con él.

Si la estatua hablara, tendría miles de historias que contar que han pasado frente a sus ojos. Desde celebraciones hasta peleas, pasando por reencuentros, y más de algún quiebre amoroso. El pilucho ha conocido la vida de millones de habitantes de esta ciudad.

La pregunta es: ¿Tu lo conoces de vuelta?

Su verdadero nombre es Discóbolo, y tiene descendencia griega. Es una réplica en bronce de la escultura original, que se encuentra en Grecia desde el 453 A.C. Año que fue realizada por Miron de Eleuteras. A diferencia de nuestra versión, que se encuentra erguido, en la version clásica, el atleta está en la posición del instante previo al lanzamiento del disco.

EL DISCÓBOLO ORGINAL

¿Como llegó entonces esta escultura legendaria al recinto de Nuñoa?

Fue donado por la comunidad griega en Chile en el año 1958. Es por eso que 4 años después de su llegada, se decidió darle el nombre de Av. Grecia a la calle donde fue colocada.

Por muchos años lo vimos de blanco -yo lo conocí de ese color en mis primeras tardes de futbol en Nuñoa– pero en el año 2010 se le hizo una restauración para quitarle una gran cantidad de capaz de pintura que por décadas le fueron agregando para tapar los rayados y grafitis que le hacían sobre su humanidad. Después de un arduo trabajo, apareció el Discóbolo en su formato original: de color metálico.

Así lo podemos ver en la actualidad.

En el principal reducto deportivo del país se realizan diversos eventos durante el año, que reúne todo tipo de espectadores. Nuestro protagonista lo sabe mejor que nadie, y por eso siempre esta con la mejor disposición para ser pintado con los colores de distintos equipos, ser disfrazado de metalero, o ser rayado con distintos símbolos y mensajes propios de nuestra cultura. Incluso hace varios años atrás tuvo un compañero a su lado: un Moai. Lamentablemente la compañía le duro poco, ya que la escultura de Rapa Nui fue retirada por no estar en la misma linea con el Discóbolo y el entorno del Estadio Nacional.

El Pilucho universitario.

Es imposible conocer el momento exacto en que se denomino “Pilucho” a este personaje criollo. Lo más probable es que a más de alguna persona se le haya ocurrido en alguna ocasión, y de a poco se fue transformando en un nombre popular. Por que digámoslo, los chilenos no somos muy originales, y esta estatua está….. bueno pilucha.

EL PILUCHO Y EL QUE FUE SU COMPAÑERO POR ALGUNOS MESES

Hoy en día, con la tecnología que tenemos en nuestras manos, no es necesario buscar un lugar en común para encontrarse, con el celular se soluciona todo. Pero siempre que uno vuelve al Estadio Nacional para ver un partido de fútbol, o para un nuevo concierto de Iron Maiden, y vaya caminando por Av. Grecia o Campo de Deportes, el “Pilucho” te estará esperando acompañado de una multitud.

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SUERTE

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