EXPERIENCIA YANKEE

HACE POCO TIEMPO ESTUVE DE VIAJE POR UNA CIUDAD QUE TODOS QUEREMOS CONOCER ALGUNA VEZ: NUEVA YORK. EN ELLA PODEMOS ENCONTRAR MILES DE ATRACTIVOS PARA VISITAR. DENTRO DE TODOS ESAS POSIBILIDADES, YO ME LA JUGUÉ CON UNA EXPERIENCIA 100% LOCAL. IR A VER A LOS NY YANKEES. MI EXPERIENCIA A CONTINUACIÓN…

EL FRONTIS DEL ESTADIO (FOTO TOMADA DESDE MI CELULAR)

Apenas supe que iba a estar en la Gran Manzana por primera vez, comencé a planear la lista de los lugares que quería conocer. Como muchos se lo deben imaginar -y muchos otros deben saber-, la lista es interminable: Central Park, Times Square, Barrio Chino, Empire State, la Zona Cero, Brooklyn Bridge, Little Italy, innumerables museos y locales para comer….. la lista sigue y sigue. Además, si no se quiere ser un simple turista visitando los típicos destinos, se puede investigar para buscar distintas opciones que realmente son del interés de uno. Y esta grandiosa ciudad brinda cientos y variados lugares para la temática que quieras: gastronomía, arte, arquitectura, música, entretención, y obviamente deportes. Algo tenía que hacer con respecto a este último ítem. Nueva York aloja a grandes equipos de la variada cartera de deportes que se practican en USA. No podía dejar de aprovechar esta oportunidad.

¿QUÉ VER?

Mi primera opción era el Fútbol Americano. Deporte que más sigo y veo de ese país. Es sobre el que más conocimiento tengo, y en el cual creo que puedo generar una opinión válida en una conversación . Para eso, Nueva York es la ciudad ideal, ya que tiene dos equipos en la NFL: los Jets y los Giants. Ambos juegan sus partidos de local en el Metlife Stadium -mismo estadio donde Chile ganó la Copa América Centenario ante Argentina el 2016- que queda en Nueva Jersey. Pero estaba lejos de aquella opción, ya que como muchos saben, los deportes gringos se juegan en distintas temporadas para que no coincidan entre si. La NFL estaba en plenas vacaciones.

Entonces pensé en ir a disfrutar del deporte americano que más se ve en el mundo a mi parecer: la NBA. La buena noticia es que iba a estar en temporada de baloncesto mientras visitaba NY. Además, podía matar dos pájaros de un tiro, ya que la idea era ver a los Knicks -el equipo de la ciudad- en el mítico Madison Square Garden. La mala noticia es que esta opción también estaba fuera de mis límites. ¿La razón? La fase regular ya había terminado y el campeonato estaba en la etapa de playoffs, pero los Knicks no clasificaron después de una mala campaña en la temporada. El equipo de Brooklyn –los Nets- corrieron la misma suerte. Me quedé con todas las ganas. Aunque igual hice el tour por el estadio. Más adelante contaré esa experiencia.

La versatilidad del Madison Square Garden permite que, así como se practica el baloncesto en sus instalaciones, el equipo profesional de hockey sobre hielo -los Rangers– también hacen de local en el recinto. Incluso con muy pocas horas de diferencia. Para serles franco, me atraía bastante la idea de ir a ver tan desconocido deporte para mi. ¿Pero qué creen? También estaba fuera de temporada.

¿Fútbol entonces? Si estuviera en Europa lo haría sin pensarlo. Pero me da lo mismo que Lampard, Pirlo, David Villa y otros cracks mundiales jueguen en la ciudad que nunca duerme. Cero posibilidad de ver soccer en Estados Unidos.

Por lo que me quedaba la última opción. Ese deporte que por este rincón del mundo no se practica y que solo se puede ver a través de las compañías de TV cable. El máximo acercamiento -me atrevo a decir- se tiene a través de la películas de Hollywood.

“Fome”, “lento”, “aburrido“, “muy largo”, “qué lata” son las típicas palabras y frases escuchadas cuando uno menciona el beisbol. Y es verdad. Se hace tedioso ver un partido entero por televisión. Puedes estar 10 minutos pegado a la pantalla sin que pase absolutamente nada. Y cuando pasa, no es nada del otro mundo. Pero me la quería jugar igual. Éste es el verdadero deporte americano. Hoy en día la NFL puede tener mejores números en sintonías y ganancias, pero el beisbol es el más antiguo y tradicional del país. Ademas Nueva York ofrece la chance de ver en cancha a una de las instituciones deportivas más importante y reconocidas alrededor del mundo.

UN CLUB UNIVERSAL

Los Yankees es una marca reconocida en el mundo entero, como todo lo que se encuentra en esta ciudad. Está en el top 5 de los clubes más valiosos del planeta. En todos los rincones de los cinco continentes se puede encontrar merchandising del equipo, aunque este deporte no se practique en la zona.  Como dije, en Chile no se ve beisbol, pero se pueden ver gorras de los Yankees en las personas circulando por las calles. Y les aseguro que quizás varias de esas personas no tiene idea de que significa el logo que vienen trayendo.


#DATO Los Yankees fueron fundados en 1901. Con 27 títulos, son el equipo de las cuatro ligas profesionales –NBA, NFL, NHL y MLB– que más veces ha gritado “campeón”.


LA LOGÍSTICA

Un par de semanas antes de embarcar al país de las oportunidades, accedí a la página web de los Yankees para comprar las entradas. El proceso es simple y la información está al alcance de un click. El estadio completo es numerado y se puede ver la accesibilidad de asientos de todos los partidos de la temporada regular. Se puede elegir la ubicación varios meses antes del partido. La MLB -las siglas con la que es conocida la liga nacional- tiene una particularidad que ayuda mucho al turista. En 6 meses, cada equipo disputa la increíble cantidad de 162 partidos. Y ésto es sólo la temporada regular. Es el deporte con la temporada más extensa dentro de los Estados Unidos. Es por eso que es conocida popularmente como las Grandes Ligas. Se podrán imaginar la cantidad de partidos que los fanáticos pueden ir a disfrutar al Yankee Stadium. En  una semana, los equipos pueden jugar tres, cuatro y hasta cinco veces entre sí en la misma ciudad. Es así como en mi caso, tenía tres opciones para elegir qué día ir al estadio, y así no interferir con otras actividades planificadas. Más cómodo no puede ser. Con lo único que no podía hacer nada, era con el rival de turno del equipo en aquella semana. Lo ideal hubiera sido enfrentar a un clásico rival-como los Boston Red Sox– o por último a un equipo de otra ciudad del país. Pero me tuve que conformar con ir a ver a los Bluejays de Toronto. Equipo canadiense.

EL NUEVO ESTADIO DE LOS YANKEES (FOTO SACADA DE GOOGLE)

Este viaje de económico no tiene nada. Dormir, comer, entretenerse, etc. Para todo hay que estar dispuesto a gastar si se quiere disfrutar como corresponde en la Gran Manzana. Ese pensamiento lo tenia muy en mente al momento de adquirir los tickets vía online.

El estadio de los Yankees fue inaugurado el año 1923. Tras varias remodelaciones, el año 2005 se decide construir un nuevo complejo en el sitio aledaño. El año 2008 se abren las puertas del nuevo hogar que acogerá los partidos de local del equipo. Éste tiene una capacidad para 50.000 fanáticos, en donde hay localidades para todos los gustos y precios. Las entradas para un partido de temporada regular, están entre los 10 y 2.000 dólares. Totalmente accesible para cualquiera. Yo, en lo personal, hice averiguaciones a través de las redes sociales, buscando gente que haya asistido alguna vez a un partido. Como era de esperarse, rápidamente obtuve respuesta de un un periodista deportivo chileno radicado en USA. Me tiró unos datos prácticos, y ya tenía toda la información necesaria para comprar los tickets. El día elegido fue un martes en la tarde/noche, y los asientos estaban en la tercera bandeja a la altura de la primera base. Dos entradas a 70 dólares cada una.

Hice el pago y a los pocos minutos tenía en mi correo los tickets electrónicos para vivir mi experiencia Yankee.

Hablo en plural, ya que aún no les he contado el motivo de mi viaje a Nueva York. Este fue el lugar escogido para pasar mi Luna de Miel.

Sí. Llevé a mi reciente señora a ver un partido de beisbol.

LA CAPITAL DEL MUNDO

Llevábamos un par de cuadras caminando por las calles de esta increíble ciudad, y lo primero que nos dimos cuenta, es que aquel dicho que dice que la luz natural no llega a nivel de la calle debido a los rascacielos que se multiplican por todos lados, es verdad. Para encontrar el sol hay que ir a meterse al Central Park. Tras esa primera apreciación, yo al menos en lo que me fijé a continuación, fue que los Yankees la llevan en NY. Están en todos lados: calles, plazas, callejones, poleras, gorros, mochilas, etc. Las cientos de tiendas de souvenir que están repartidas por toda la ciudad, tienen de todo relacionado al equipo. Incluso vi al lo menos tres locales dedicados a vender sólo productos de esta institución. Y estoy hablando tiendas de dos pisos ubicados en los mejores y más concurridos sectores de la Gran Manzana. Al contrario de los otros equipos de la ciudad, que sí se pueden encontrar sus productos para adquirirlos, pero en una escala bastante menor.

En conclusión, no llevaba ni 5 hrs turisteando en mi primer día, y ya tenía un gorro con las siglas NY en mi cabeza.

LA IMAGEN QUE ME DELATA EN MI PRIMER DÍA EN LA CIUDAD

 

DÍA DE PARTIDO

Metro, metro, metro…esa es la mejor manera para moverse entre los distintos atractivos y barrios de la ciudad. Llegar al Yankee Stadium no es la excepción. En la semana previa al día del partido, ya había hecho al menos 20 viajes en el transporte subterráneo. Ya era un experto en leer el mapa diseñado especialmente para turistas con las indicaciones del metro neoyorquino, que quintuplica al de Santiago en lo que a líneas y estaciones se refiere. Pero un destino nuevo siempre traía problemas.

El estadio está ubicado en el distrito del Bronx -cuna del Hip Hop y el Rap– al norte de la ciudad. Hay que cruzar el río Harlem para llegar a él. Existe una estación a sólo metros del estadio -otra comodidad que se envidia por estos lados- así que sólo había que descifrar la manera de llegar a ella, realizando las conexiones correctas. Pero aquí les dejo un dato muy útil si alguna vez se motivan con ir a ver un partido. No es necesario andar con mapa en mano para llegar a destino. Sólo hay que seguir las cientos de camisetas de los Yankees que repletan los vagones del metro en las horas previas a un partido con todo tipos de fanáticos. Desde todos los rincones de la ciudad llegan estudiantes, familias, empresarios, grandes grupos, otros de manera solitaria….y obviamente nosotros, los turistas.

Ya sabes que queda poco para llegar, cuando tus compañeros de viaje sólo son hinchas del equipo local. Muchos vienen algo alegres, ya que el tiempo les alcanza para pasar a tomarse un par de cervezas después de la oficina. El sueño americano.

Tras cruzar el río, la línea del tren comienza a emerger sobre la superficie, y los pocos minutos se puede observar en el horizonte, el estadio de los Yankees de Nueva York. Felicidad máxima.


#DATO Babe Ruth es considerado el mejor jugador de Beisbol de la historia. Jugó en los Yankees entre los años 1920 y 1934


Inmediatamente me di cuenta que mi preciado gorro de 15 dólares no era suficiente para ser parte del mundo de los Yankees. Había que estar a la altura y llevar una camiseta como todos lo hacían. En las calles aledañas todo gira entorno a uno de los clubes más históricos de EEUU. Restaurantes y bares están repletos de gringos aprovechando hasta el último minuto para tomarse otro litro más de cerveza. Algo que si hubiera estado en mi conocimiento, sí o sí habría hecho en vez de hacer hora en el centro de la ciudad. Las locales no paran de vender cualquier cosa que tenga el símbolo NY en él. Pero como buen chileno que uno es, en vez de entrar a la tienda oficial, me quede con el vendedor “ambulante” que estaba en uno de los costados de ésta. Pagando varios dólares menos con la manera “no oficial”, me equipé con una camiseta de uno de los jugadores latinos del equipo: Rivera. Latin Power con todo. Además, sin importar de hacer el ridículo y de parecer un turista más, adquirí extensión de esponja para mi mano, algo 100% norteamericano. Había que vivir la experiencia completa.

YANKEE STADIUM

MI CARA LO DICE TODO

Qué puedo decir del ingreso. Como ya les vengo contando, desde que adquirí los tickets en Chile semanas antes, la comodidad para ser parte de esta experiencia fue muy agradable en todo momento. En la tierra del Tío Sam saben que el fanático es clave para cualquier tipo de evento deportivo. Por eso le hacen la vida lo mas fácil posible desde su llegada hasta que se retira. Algo que deberíamos aprender por estos lados.

Debo haber contado al menos 20 puertas de acceso en mi recorrido por sólo uno de los costados del estadio. Primero a uno le revisan cualquier tipo de bolso o cartera que traiga, después hay que pasar por un detector de metales, para terminar mostrando las entradas a través de mi teléfono para escanear los códigos QR correspondientes. Y eso fue todo. En menos de cinco minutos ya estábamos en en el interior del recinto.

Rápidamente quería llegar a mi asiento, porque como buenos chilenos llegamos atrasados. Razón por la cual nos perdimos la típica previa gringa, con el himno norteamericano. Recomendación para el que alguna vez decida ir a un partido de los Yankees: llegar un par de horas antes, y hacer la previa en alguno de los bares de la zona para así entrar a tiempo al partido. Teníamos que subir hasta la tercera bandeja, ese era el sector correspondiente a nuestras entradas. Deben ser ser al menos cinco o seis pisos. Pero no hay problema, ocupamos uno de los varios ascensores que se encuentra a total disposición de los fanáticos. Y son del tipo mall, en donde caben fácil 20 o más personas.

UN YANKEE MÁS EN EL HOMENAJE A BABE RUTH QUE SE ENCUENTRA EN EL ENTORNO DEL ESTADIO.

Calculo que el partido ya llevaba 15 minutos cuando llegamos arriba. Pero al abrirse las puertas del ascensor, me encuentro con mucha gente en el pasillo caminando en varios sentidos. No pesqué ni tampoco intenté entender por qué era así, ya que en mi mente sólo tenía la tarea de encontrar nuestros asientos.  Di con ellos fácilmente, me senté, y pude contemplar mi primer campo de beisbol en vivo y en directo.

MI PRIMERA VEZ 

Ahí estaba el popularmente conocido diamante, con sus bases, el home, el montículo del lanzador; y la gran zona de césped donde se encuentran los jugadores más veloces y ágiles -llamado jardineros en español- que son los encargados de atrapar la pelota. Todo esto delimitado por la línea y los postes de foul.

Cuatro imponentes bandejas -para acomodar a los casi 55.000 espectadores que pueden ver el partidos sentados en el Yankee Stadium– envuelven el 70% del recinto. El espacio restante, es de uso exclusivo para las cosas que son muy importantes para los deportes de este país: la publicidad y el espectáculo. Para que una marca esté presente en este recinto, tiene que desembolsar cantidades gigantescas de dólares. Es por eso que tienen su lugar privilegiado para ser observados por todos los espectadores en todo momento.

LA VISTA DESDE NUESTROS ASIENTOS (CELULAR PERSONAL)

Si estos carteles publicitarios ya son llamativos, las tres pantallas gigantes se roban toda la acción. 50% del tiempo uno está observando lo que sucede en la cancha, el otro 50% uno tiene los ojos puestos en estas pantallas. Por ellas pasa todo tipo de información. Todos los datos de los jugadores -recordemos que los gringos son los Nº1 en lo que a estadísticas se refiere-, más publicidad y cualquier cosa que tenga que ver con los Yankees y este deporte.

Pero su uso más importante es para esos momentos muertos que tienen todos los deportes de origen norteamericano. En la NFL, la NHL y la NBA, el juego se corta constantemente, dejando mucho tiempo en donde el espectador se tiene entretener de alguna manera. En la MLB no es distinto. Y si pensamos que un partido puede durar hasta cuatro horas. Es esencial tener enganchado al hincha en todo momento para que no se aburra y se termine retirando a su casa. Ahí entran en juego las pantallas manteniendo en onda a los espectadores con distintas dinámicas y concursos durante todo momento que el juego esté en pausa.


#DATO El otro equipo de beisbol de la ciudad son los NY Mets


Por ejemplo, la grandeza de los Yankees hace que tenga seguidores de alto calibre dentro de EEUU. En esta ocasión, el músico oriundo de New JerseyJon Bon Jovi– no pudo pasar piola ya que alertaron su presencia por los altoparlantes, y su poco feliz rostro apareció en todas las pantallas posibles. Fue ovacionado por los espectadores.

O cuando en la mitad del partido, se entonó el “God Bless America” -que es algo así como el segundo himno norteamericano- para homenajear a un veterano de la Guerra de Vietnam. En USA se respeta mucho es a los ex soldados que lucharon por el país. Lo pude comprobar en varias ocasiones de mi estadía. Aquella noche en el Yankee Stadium no fue la excepción como se puede apreciar en el siguiente vídeo grabado con mi celular. También podemos escuchar la canción más famosa en el mundo del beisbol: Take me out to the ball game 

Después de varios minutos mirando con cara de niño de 5 años todo lo que pasaba a mi alrededor, me detuve en algo que estaba muy cerca mío que brillaba como el oro. Sentados a mi derecha, había un grupo de hinchas del equipo rival de los Yankees aquella noche: los Toronto Blue Jays. Todos estaban de lo más relajados, y cada uno sostenía en sus manos un vaso de refrescante cerveza. Alcohol dentro de un estadio. Algo que todos los amantes del deporte soñamos con tener en Chile.

Inmediatamente me levanté de mi asiento para ir en búsqueda del sueño americano: Cerveza y comida chatarra donde sea que vayas.

El partido ya llevaba al menos 30 minutos desde que había comenzado, y la filas para comprar aún eran larguísimas. Y no es por que la administración del estadio tengan sólo un punto de venta. Como he repetido varias veces, acá tratan y cuidan al fanático de la mejor manera. La situación es que los partidos son tan largos, que la gente utiliza el comienzo para comer como corresponde -en gringolandia sabemos qué significa eso- para después beber sin problemas. En los varios minutos que se pierden haciendo la cola, ocurren grandes jugadas en el partido que uno se puede perder. Pero está todo controlado gracias a los televisores colocados sobre cada fila que muestra en vivo lo que está sucediendo a pocos metros de distancia en la cancha.

LOS ASCENSORES EN EL INTERIOR DEL ESTADIO

Fue la primera vez mi vida que no estaba mal genio realizando una fila para comprar algo. Había mucha información sobre diversos productos para elegir. Además, como ocurre en todos lados, los precios varían dependiendo de la calidad y cantidad de cosas que uno quiere. Había que analizas muchas cosas. La decisión final fue unas papas fritas con queso derretido y dos cervezas. Algo simple para partir.

Al llegar a la caja me fijé inmediatamente que todo los vendedores están vestidos de pies a cabeza con la vestimenta oficial de los NY Yankees. Nada de marcas ni publicidad. Quieren transmitir que lo importante en todo momento, es el equipo. Recibida la comida, llegó el momento de elegir entre las variadas marcas de cerveza que ofrecen. Al menos 10 pude contar.

Con mis productos ya en mano, inicié mi retorno a mis asientos donde me estaban esperando después de al menos 20 minutos comprando. Me imagino que con mucha hambre y sed. Todavía había bastante gente en los pasillos, ya que muchos prefieren comer en los mesones estilo bar que poseen una excelente vista a la cancha. La comodidad necesaria para degustar una típica y gigante hamburguesa americana.

Ya en mi asiento, acomodé las cervezas en los espacios indicados para el vaso, y recién en ese momento, después de un largo camino que había iniciado un par de horas antes en el centro de la ciudad, me puse a disfrutar de este desconocido deporte.

LA CERVEZA EN SU LUGAR ESPECIAL (CELULAR PERSONAL)

VAMOS A EL DEPORTE

No hay mucho que decir del partido. Los Yankees dominaron y la duración del juego no se extendió más allá de las 3 horas. Algo bueno si pensamos que pueden durar hasta 4 o 5. Fue suficiente para repetir un par de veces la ida a comprar cerveza, cambiar el menú a unas alitas de pollo, y pagar por alguna cosa para comer a los vendedores que recorren los asientos.

Así como el gol es lo más emocionante del fútbol, acá el Home Run (cuadrangular) se lleva todos los gritos y aplausos. Y para mi suerte, tuve la oportunidad de ver tres de estos. Eso más algunos hits y un par de atrapadas para outs, pueden resumir mi primera experiencia con el beisbol.

Los Yankees ganaron de manera fácil y cómoda. En lo que para mi fue un partido fome y plano. Pero esa es mi impresión como turista, ya que el fanático local se fue contento porque su equipo ganó. Por lo menos es lo que yo creo, ya que no vi durante el partido muchas expresiones de alegría o enojo de los espectadores que estaban a mi alrededor. De alguna manera, corroboré la idea que vengo captando hace años. Para los norteamericanos los deportes se viven como un espectáculo o show, a diferencia de la pasión y fanatismo al cual estamos acostumbrados por este lado del mundo. Llenan los estadios, se disfrazan, pintan y compran todo el merchandising posible de su club favorito. Pero no se toman los resultados de los partidos de vida o muerte. No me estoy quejando en todo caso. Como he dicho en varias ocasiones en este relato, la manera en que los clubes tratan al hincha, facilitándole la vida en todo momento, es envidiable. Acá en Chile estamos muuuuuy lejos de llegar a eso. Pero quizás esa comodidad y perfección, hace que pierdan el interés por lo que realmente importa: ¡vivir los partidos con emoción!

LA MARCA YANKEE ESTA EN TODOS LADOS DENTRO DEL ESTADIO (CELULAR PERSONAL)

Sin ir muy lejos, y sin ofender a nadie. Desde que nuestra actual selección de fútbol la comenzó a romperla en la cancha, los precios para ir a sus partidos se fueron a las nubes. El público que llega al Estadio Nacional es otro, uno que no está acostumbrado en a apoyar a un equipo cada fin de semana. Eso se ve reflejado en el silencio que a ratos hay en pleno partido de La Roja. Si hasta los mismos jugadores han sacado este tema a colación en las conferencias de prensa. La Selección chilena paso a ser un “panorama”. Como ir al cine o al mall.

Tras el pitazo fi…no nada que ver. Cuando se acabo el noveno y último inning, la gente vuela de sus asientos para subir a los ascensores y rajar al metro. Nosotros eramos de los pocos -por no decir únicos- que utilizamos las escalera para bajar. Cada piso que bajaba me detenía para observar la cancha desde otro ángulo. Siempre hay tiempo para una última fotografía.

La salida fue rápida y expedita. Nos quedamos varios minutos dando vuelta en el interior del recinto para conocer -ojalá- todos los rincones posibles. Por lo que no había nadie cuando ya estábamos en la calle.

El retorno fue largo y agotador. El día fue intenso como lo son en la Gran Manzana. Recorrer sus calles y atractivos lo dejan a uno exhausto. Pero el final 100% neoyorquino y norteamericano fue la mejor manera de terminar la jornada.

Y si las cosas que te gustan las haces con la mejor compañía, se disfrutan aún más.

SUERTE

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