EL PADRE DEL DAKAR

SU NOMBRES ES THIERRY SABINE, ES FRANCÉS Y FUE UN PILOTO DE AUTOMÓVILES Y DE MOTOS. ¿NUNCA HA ESCUCHADO SU NOMBRE? NO SE PREOCUPE, YO TAMPOCO Y CASI NADIE EN EL MUNDO. NO ERA UN CRACK PILOTEANDO. PERO UN ACONTECIMIENTO EN UNA CARRERA LE CAMBIARÍA LA VIDA PARA SIEMPRE, A ÉL Y A TODO EL MUNDO TUERCA. 

El 13 de junio de 1949 en la provincia de París, llamada Neulliy-sur-Seine, Thierry Sabine nacía bajo el alero de una familia acomodada. En su infancia, los caballos le llamaron mucho la atención y se dedicó a la hípica, y para la edad de los 14 años ya era bastante reconocido. Pero luego, esta disciplina comenzó a aburrirlo, por lo que había que buscar algo nuevo que hacer. La adrenalina y sentimiento de aventura crecían en el interior de Sabine.

El siguiente paso fue pasarse al automovilismo, bajo la influencia de su padre que era piloto amateur. Thierry corrió, entre otras carreras, las 24 hrs de Le Mans. Además de correr en circuitos, también lo hacia en el desierto. Durante esta etapa de su vida, comenzó a familiarizarse con la organización, creando distintas pruebas a lo largo de Francia. Luego sería el momento de cambiar a lo que finalmente sería su pasión en lo que a motores corresponde: las motos off road. Paso clave en el origen del rally Dakar.

AUTO - PARIS DAKAR 1985 - PHOTO : DPPI THIERRY SABINE - AMBIANCE - PORTRAIT
AUTO – PARIS DAKAR 1985 – PHOTO : DPPI THIERRY SABINE – AMBIANCE – PORTRAIT

En 1977 Thierry Sabine competía sobre una Yamaha XT 500 en el importante rally Costa de Marfil – Costa Azul. En plena competencia, una mala decisión hizo que se perdiera de la ruta, y quedó varado y perdido en la mitad del desierto de Teneré en Níger (país de origen de Bouchardeau). 48 horas completas estuvo solo el francés, sin ningún instrumento que le dijera en qué parte del día se encontraba y en qué dirección se tenía que dirigir. El fuerte sol le hacía perder la razón, y varias veces tuvo que succionar piedras para provocarse saliva y mantenerse algo hidratado. Gracias a Dios fue encontrado a tiempo por una avioneta que lo estaba buscando.

La experiencia vivida, en vez de atormentar a Sabine, le abrió la mente. Y ante la majestuosidad y belleza del paisaje desértico que sufrió -pero que al parecer también disfrutó- durante su extravío, lo hizo jurar que luego tendría que volver… pero prometió que nunca más lo haría solo. Nacía, en su concepción, la carrera más dura del planeta.

Thierry comenzaba a trabajar en lo que mejor sabía hacer: organizar carreras. La idea era planear un trayecto que recorrería largos trazados y por territorios inhóspitos, que atraería cientos de aventureros y amantes de los motores. Gracias a su personalidad arrolladora y gran pasión, rápidamente Sabine vio su sueño convertido en realidad. A sólo dos años después de su reveladora experiencia, la carrera que comenzaba en París y terminaba en Dakar, daba su inicio.

El primer rally París-Dakar se daba inicio el 26 de diciembre de 1978, con aproximadamente 170 pilotos repartidos en autos y motos. Desde ese momento, Thierry Sabine se convertiría en el alma del Dakar. Varios meses antes ya estaba organizando las rutas y todos los permisos de los distintos países por donde la carrera tenía que cruzar. Era demasiada infraestructura la que había que mover.

La carrera comenzó a ser conocida en todo el mundo en un tiempo muy corto, al igual que Sabine, que ya era toda una celebridad deportiva en su país. El hijo de Margaret Thatcher más Alberto con Carolina de Mónaco, eran algunos de los famosos que se inscribían en la carrera en busca de aventuras y emociones. Obviamente duraban muy pocos días, pero sus presencias, ayudaban a que creciera la fama del rally.

Thierry-Sabine-photo
SABINE SIEMPRE CON EL HELICÓPTERO CERCA

Hoy en día los pilotos se pierden – es una de las maneras en que se logra sacar diferencias en el tiempo para lograr la victoria final- pero solo suelen un par de minutos. Con todos los instrumentos y satélites que existen, es difícil no encontrar un auto o una moto después de algunas horas.  De hecho, el Dakar es de los eventos deportivos que maneja más tecnología alrededor del mundo. Pero en la época de Sabine, no se tenía la ayuda de satélites para hacer las búsquedas. Había que salir de algún modo, y en eso el francés era un capo. Cuando el clima cambiaba y no se tenía noticias alguna de un piloto, su obsesión era salir a buscarlo en su helicóptero para encontrarlo de la manera que sea.  Nunca participó corriendo en algún Dakar, su preocupación estaba 100% enfocada en la organización y en el bienestar de los pilotos. El era el creador de esta loca carrera, y no quería que los demás vivieran su temida experiencia de unos años atrás. Era el padre de los pilotos y de todos los que contribuían a su realización. Era el padre del Dakar.

Ahora entiendo por que Ettiene Lavigne – director actual del rally- siempre está presente cuando hay un piloto herido. Entendió el mensaje de Sabine.

El 14 de enero de 1986, Thierry, vestido con su característico mono blanco, estaba en un pueblo de Mali entregando a sus lugareños algo tan escaso por esos lados como lo es el agua. Se comenzó a levantar un tormenta de arena, y Sabine con sus acompañantes, decidieron subirse al helicóptero para llegar al final de la etapa. Dicen algunos pilotos que vieron al aparato volar detrás de ellos a una muy baja altura, seguramente para seguir las luces del coche ya que la visibilidad era nula debido a la tormenta. A los pocos minutos del despegue, el helicóptero rozó una duna, se desestabilizó y tocó tierra, muriendo en el acto todos sus ocupantes, entre ellos nuestro protagonista.

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EL SITIO DEL ACCIDENTE CUANDO AMANECIÓ

El desierto: ese lugar que le dio una segunda oportunidad en la vida, una que supo aprovechar muy bien, ahora se lo llevaba para siempre. No podía ser de otra manera.

Thierry Sabine vivía al limite y con mucha pasión. Sabía que eso podía  jugarle una mala pasada en algún minuto, especialmente con los peligros que requerían la organización del Dakar. Por eso dejó en claro muchas veces que todo tenía que seguir su curso normal, aunque a él le sucediera un accidente. Bueno, me imagino que el Dakar se siga organizando y viviendo después de 30 años, debe tener al franchute bastante feliz allá arriba con su hijo.

SUERTE

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