EL ENIGMA DE CHILE Y LOS JJOO

¿MITO O REALIDAD? EN LA HISTORIA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS HAY UN MISTERIO QUE TIENE RELACIÓN CON CHILE, Y QUE DESPUÉS DE 120 AÑOS TODAVÍA NO SE PUEDE RESOLVER. LA DISCUSIÓN GIRA EN TORNO A LOS PRIMEROS JUEGOS DE LA ERA MODERNA, EN ATENAS 1896, Y SI EL CHILENO LUIS SUBERCASEAUX PARTICIPÓ O NO EN ELLOS.

¿Cuál fue el primer país latinoamericano en participar en los Juegos Olímpicos? Esa es la gran pregunta y por eso es importante aclarar este acontecimiento… si es que es posible confirmarlo.

Para el Comité Olímpico Internacional (COI), los países reconocidos como que participaron en Atenas fueron: Alemania, Australia, Austria, Bulgaria, Chile, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Reino Unido, Suecia y Suiza. Algunas fuentes excluyen a Bulgaria y a Chile, otras sacan sólo a Italia, mientras que otras aseguran que Bélgica y Rusia inscribieron a deportistas, pero acabaron retirándose. El punto en cuestión para los historiadores es saber si nuestro compatriota Luis Subercaseaux realmente participó en alguna prueba para confirmar que fue el primer latinoamericano en los Juegos Modernos impulsados por el barón Pierre de Coubertin.

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Para el historiador Bill Mallon, autor del libro Los Juegos Olímpicos de 1986, hay tres naciones con atletas registrados, pero que nunca compitieron en alguna prueba de aquellos juegos: Bélgica, Rusia y Chile. Para él, Subercaseaux estuvo inscrito en los JJOO, pero después de revisar bibliotecas por toda Europa y en todos los lugares donde se publicó algo con respecto a la cita deportiva, puede deducir que jamás participó en alguna prueba. Y no se puede considerar un atleta olímpico a una persona que no llegó a debutar. Cosa que es verdad. El asunto es que los registros de esa época son muy pocos. Hay listas con los finalistas y medallistas, pero no hay información completa de los 241 atletas que participaron. Por eso Mallon no puede asegurar su versión en un 100%. Igualmente su teoría es aceptada por la Sociedad Internacional de Historiadores Olímpicos (ISOH). Pero uno de sus miembros tiene algo que decir…

El español Fernando Arrechea tiene otra visión sobre el “enigma Subercaseaux”. Para él, el chileno estuvo en Atenas y participó en, por lo menos, una disciplina.

La primera prueba para defender su hipótesis, es sobre una poco conocida carta que el secretario del Comité Olímpico Francés, Raoul Fabens, le escribió al presidente del COI de aquella época, Demetrius Vikelas, el 29 de marzo de 1896. En ella está impresa la lista de los deportistas franceses que irían a los JJOO, en donde se encuentra el nombre de Luis Subercaseaux como parte de la delegación. El chileno se encontraba estudiando en el país francés en ese entonces, por lo que la teoría de Arrachea es que fue inscrito como deportista francés.

Esto confirma que Subercaseaux estuvo inscrito en Atenas, pero faltaría confirmar su participación. Ahí, para el historiador, el testimonio de nuestro protagonista es suficiente prueba: “¿Para qué se iba a inventar semejantes historia?”, ha señalado en un par de oportunidades el español.

Conozcamos entonces la historia de Luis Subercaseaux.

Hijo del diplomático chileno Ramón Subercaseaux Vicuña, que debido a su trabajo, residieron en Francia desde el año 1891. Desde bien joven demostró una gran habilidad para los deportes, especialmente en el atletismo. De hecho, las pruebas que habría disputado Luis en las primeras olimpiadas serían los 100, 400 y 800 mts. planos. Pero además, su nieto aseguró que también habría participado en cinco eventos del ciclismo: los 2.000 y 10.000 mts, los 100 kms, las 12 horas y la carrera en ruta. Todo un polideportista.

Este nieto, llamado Luis Subercaseaux Cruchuga, contó hace algunos años atrás lo que el atleta nacional le relató a su padre durante la década de los ´70 sobre este episodio. Para Fernando Arrachea esta historia no es más que una “leyenda urbana” que se ha distorsionado con el paso de una generación a otra.  Según la versión familiar, Luis y su hermano mayor Pedro, recorrían Europa de vacaciones, cuando arribaron a Atenas justo cuando sea realizaría el evento deportivo. Cuenta el relato, que Luis – de tan sólo 15 años- quedó asombrado con el ambiente y decidió que le gustaría ser parte de éste. Pedro realizó las gestiones y lo inscribió en las competencias mencionadas anteriormente, para que así Chile fuera parte de los Juegos junto a los otros 13 países.

Como les mencione anteriormente, para el historiador español, esta historia le ayuda mucho para confirmar que Subercaseaux participó en Atenas 1986, ya que confía mucho en la palabra de un prestigioso diplomático , que fue embajador de Chile en España y el Vaticano, y que contó su versión cuando ya era muy mayor y la muerte ya estaba cerca. ¿Por qué desconfiar de él? Pero su versión sobre la delegación francesa seria la correcta y mas adecuada. 

Ahora, los dos relatos tienen un punto en común: el enojo del padre. Al jefe del clan Subercaseaux  no le gustó nada cuando sus hijos volvieron contándole que habían participado en los Juegos Olímpicos. Como buen diplomático que era, se enfadó ya que le tendrían que haber comunicado la situación al gobierno chileno, para hacerlo bajo los estandartes correctos y de manera oficial. Su acto fue irresponsable y le hizo prometer que jamás se lo contaría a alguien. Es así como este secreto se mantuvo oculto por casi 80 años.

El día de hoy, la familia Subercaseaux defiende a su antepasado olímpico, y para ellos tiene como aliado la invitación que recibió el Comité Olímpico de Chile (COCH) en el año 1996, de parte del COI que involucraba a un atleta de cada país que estuvo presente en Atenas 1896. Lamentablemente, al parecer ningún miembro de la familia asistió al evento en representación de Luis, lo que encuentro ridículo. ¡Alguien tendría que haber estado ahí presente!

El misterio tira para el lado chileno en esta oportunidad. Y si me preguntan a mi, estoy seguro que Luis Subercaseaux participo en Atenas 1896. Porque quizás no seremos un país de grandes deportistas, pero la picardia y la viveza son parte de nuestro ADN y eso es prueba suficiente para creer que un chileno logro “colarse” en los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna.

SUERTE

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