EL DEPORTE BLANCO

WIMBLEDON ES EL TORNEO DE TENIS MÁS ANTIGUO Y PRESTIGIOSO DEL MUNDO. A TRAVÉS DE LOS AÑOS, LOS JUGADORES HAN TENIDO QUE RESPETAR DISTINTAS TRADICIONES. PERO UNA EN ESPECIAL HA CAUSADO POLÉMICA ENTRE ELLOS Y LA ORGANIZACIÓN: LA VESTIMENTA.

Tenemos que remontarnos a 1877 para encontrar la primera edición del tercer Grand Slam del año. Desde entonces, los mejores exponentes de este deporte han participado de él, intentando alcanzar la gloria y el honor de ganar tan importante campeonato. Solamente las dos Guerras Mundiales interrumpieron su actividad.

Para la mayoría, lo que hace distinto a Wimbledon del resto de los torneos, son las canchas de césped del All England Lawn Tennis and Croquet Club donde se juegan los partidos. Pero en el interior de este prestigioso club hay ciertas costumbres que aportan a su autenticidad. Un par de ejemplos es que los jugadores hombres son llamados Mr., y las mujeres Mrs.;  el primer domingo de campeonato no se disputa ningún partido -aunque algunas veces no se ha respetado aquella costumbre por motivos de fuerza mayor-, y la publicidad en las canchas se mantiene al mínimo para mantener un entorno sobrio.

Pero además hay una tradición -que con el pasar de los años se ha ido transformando más en una regla- y que los jugadores tienen que cumplir si quieren ser parte de este prestigioso mundo: vestir prácticamente completo de blanco.

En los inicios de este deporte, allá por el lejano siglo XVIII, las clases altas y aristócratas de Europa lo comenzaron a practicar. Es por eso que comenzó a ser llamado como Real Tennis. Pero más comúnmente, como el deporte blanco, ya que los que lo practicaban, usaban vestimenta de color blanco, símbolo de prestigio y nobleza.

Los británicos se toman en serio sus tradiciones. Es por eso que durante todos estos años, la organización se ha preocupado de que no pierda este sello de que al menos el 90% de la ropa de vestir de jugadores y jugadoras, sea blanco.

OJO: no crema o blanco sucio. Simplemente blanco.

LOS PRIMEROS AÑOS DEL GRAND SLAM INGLES

 

No cumplir esta ley, o que el Comité considere que el modo de vestir sea inapropiado, puede llevar al jugador a ser amonestado, e incluso ser retirado del torneo. En los primeros 50 años del campeonato, nunca hubo problemas ya que los jugadores compartían la tradición de vestir de este color,  de manera recatada y con distinción. Pero el mundo cambia cada vez más rápido, y comenzaron a surgir esos deportistas que querían ser distintos.

En 1949 sucedió el primer escándalo de dress code, cuando la tenista Gussie Moran desafió no sólo al rígido público de Londres, sino que a todo el mundo. En una primera instancia, la estadounidense quería disputar el torneo con un traje que fuera de colores distintos en cada manga, y la falda que fuera de un tercer color. Ante la negativa de la organización, Moran decidió no romper la regla del color blanco. Pero sí de otro manera. Es así como en su primer partido, saltó a la cancha con una falda corta, que dejaba ver sus pantaletas. Era la primera vez que ocurría esto en una cancha de tenis. Su rendimiento ya no importaba. Los reporteros le pusieron el apodo de la preciosa Gussie, e intentaban buscar los mejores ángulos para poder captar con sus cámaras la mejor toma posible.

Obviamente, para los organizadores éste no fue ninguna gracia, y tildaron a la jugadora de traer la “vulgaridad y el pecado al tenis”. Hoy en día, esa prenda es parte esencial de la vestimenta de las jugadoras.

PRECIOSA GUSSIE

 

Si la primera polémica fue con la parte de abajo de la vestimenta, ahora toca la parte de arriba. En 1979, la jugadora Linda Siegel disputaba la segunda ronda del torneo ante la leyenda Billie Jean King. Como la ocasión era tan especial, decidió jugar con un vestido bastante escotado. Rápidamente, todos los que estaban aquel día en el estadio se dieron cuenta que la prenda no era la adecuada para jugar, y en cada punto – especialmente en los servicios- Linda dejaba ver algo más de lo que ella le gustaría. Nuevamente, los reporteros gráficos se dieron un festín con lo que presenciaban, y al día siguiente la jugadora fue portada de todos los medios escritos de Londres. Ah! Perdió el partido 6-1, 6-3.

 

En 1985, la estadounidense Anne White cumplió a cavalidad con la tradición de sólo utilizar el blanco para jugar. El problema fue que su traje era un entero de material spandex, que llamó la atención de todos. Pero su rival de turno le pidió al arbitro que le prohibiera seguir jugando con ese traje por que la desconcentraba. White tuvo que acatar la orden y jugó con un atuendo más acorde para Wimbledon.

 

La final de varones de este Grand Slam en 1980, enfrentó a dos gigantes de este deporte: Bjorn Borg y John Mcenroe. El sueco disputó todo el torneo con una camiseta blanca con rayas verdes, pero no tuvo problemas con la organización. Mientras que Big Mac lo hizo con una cinta roja en la cabeza. Ésta sí causo polémica, pero pudo utilizarla ya que el reglamento no incluía accesorios en aquella época. Pero en unos años más, las cosas cambiarían.

 

Comenzando la década de los ´90, arribaría a Wimbledon un personaje que amenazaría las buenas costumbres del Grand Slam ingles. El propio Andre Aggasi cuenta en su BIOGRAFÍA , que desistió tres años consecutivos de asistir a Londres, debido a no estar de acuerdo con esta obligación de vestir de blanco. Y tampoco era muy fanático del césped. Como nuestro Marcelo Rios. Recordemos que el Kid de Las Vegas era un rebelde en sus inicios, y el cómo vestir era fundamental en su vida personal y carrera profesional. Pero el estadounidense cambio de opinión, y es así como en 1990 Agassi al fin pisaba el césped del All England Club. Pero claro que lo hizo a su manera: vistiendo sus típicos vaqueros….pero de color blanco. Este hecho incentivó a la organización a tomar cartas en el asunto para que los tenistas no se vistieran como quisieran, y así poder continuar con una tradición que se prolongaba por más de 100 años. Además, anterior a Agassi, los mismos jugadores jugaban de blanco ya que no les interesaban los colores. Las marcas tampoco se molestaban en llamar la atención en sus prendas. Pero en los ´90s llegaron los colores fuertes y llamativos.

Andre Agassi gana su primer Grand Slam en 1992. Curiosamente, en Wimbledon.

 

En 1997 Venus Williams desafió el reglamento, ya que vestía completamente de blanco. ¿Pero qué pasaba en su pelo?

 

Ya entrado en el nuevo siglo, Anna Kounikova le mostraba al mundo que el blanco puede ser utilizado de una manera atrevida, pero a la moda. La rusa no fue una gran tenista y los resultados no la acompañaron durante su carrera. Pero fue una pionera en el marketing, y en Wimbledon supo aprovecharlo. De ahí en adelante muchas la imitarían.

 

El año 2005 ya estaba impuesta la regla sobre los shorts y su largo sobre el nivel de la rodilla. Pero recuerdan a un joven español que daba sus primeros pasos en el circuito ATP y que disputaba sus partidos con unos pantalones que le llegaban entre la rodilla y sus pies. Bueno, la organización hizo la vista gorda con este caso, y le permitió al joven jugar esa edición del torneo ya que no iba contra las reglas.

 

La rusa Maria Sharapova tomó la batuta que su compatriota había iniciado años antes, y desde que apareció en la órbita del tenis mundial, ha sobresalido por sus diseños a la hora de jugar en las distintas canchas alrededor del planeta. Pero fue en el 2008 cuando captó la atención de todos al disputar sus partidos en Wimbledon, con un traje muy formal tipo esmoquin.

 

Ser el mejor de todos los tiempos y haber ganado 7 títulos en Wimbledon, no te asegura que la organización sea más flexible contigo. Eso lo puede corroborar Roger Federer, cuando en el año 2013 le prohibieron seguir jugando los partidos con las zapatillas que había llevado, debido a que la suela era de color naranjo. Demasiado detallistas y rigurosos con la reglas. Obviamente el suizo no se opuso, y en la siguiente ronda el color había desaparecido.

LAS SUELAS CONFLICTIVAS DE SU MAJESTAD

 

En la versión del año 2015, la canadiense Eugenie Bouchard fue amonestada durante un partido por violar el código de vestimenta. ¿La razón? Una parte del tirante de sus sostén negro, se asomó bajo la vestimenta blanca que tenía ese día. Si no fuera por las cámaras, yo creo que nadie se da cuenta.

ENCUENTREN LA ILEGALIDAD

 

Como anécdota, les cuento que esta costumbre y tradición del buen vestir en Wimbledon, no sólo esta implícita para los jugadores. Todos los que de alguna manera trabajan alrededor de el All England Lawn Tennis, tienen que estar a tono a lo que este gran torneo representa. Jueces de silla, peloteros, oficiales e, incluso, una parte del público asistente. Sí, los espectadores VIP tienen que seguir ciertos códigos de vestimenta. Obviamente que tengan que ir sólo con ropa blanca es ridículo. Pero la etiqueta es algo que los británicos se lo toman muy en serio. Es por eso que podemos ver muy bien vestidos en las tribunas a estrellas de cine, figuras del deporte, y los más diversos personajes del jet set mundial.

En el año 2015 hubo alguien que al parecer no conocía esta tradición, o al menos nadie se lo dijo. El piloto de Fórmula 1 Lewis Hamilton, fue invitado a la gran final -entre Roger Federer y Novak Djokovic- al palco real. Pero al llegar al recinto, le sugirieron que se devuelva a buscar ropa más ad hoc para ingresar, o que en definitiva no volviera. El británico se fue para no volver.

Las diferencias de cómo te permiten entrar a Wimbledon, y cómo te invitan a retirarte.

 

El blanco pega fuerte, y eso que los colores oficiales del torneo son los distintivos verde y morados. La organización, tal como han podido ver en los ejemplos recién comentados, quiere mantener esta tradición a toda costa y que siga por 100 años más. Es por eso que cada año las especificaciones de vestimenta para los jugadores y jugadoras son cada vez más exigentes.

  • Sólo pueden haber líneas de colores en los cuellos y mangas de las poleras, y no deben tener más de un cm de ancho.
  • Gorras, cintas para la cabeza, pañuelos, pulseras y los calcetines deben ser totalmente blancos a excepción de un único ajuste de color de no más ancho que un centímetro.
  •  Cualquier prenda interior que puede ser visible durante el juego también debe ser completamente blanca a excepción de un único ajuste de color de no más ancho que un centímetro. Además, se requieren normas comunes de la dignidad en todo momento.
  • Los zapatos deben ser casi completamente blancos, incluyendo las plantas de los pies.

El Bombo Fica cae parado en Wimbledon.

SUERTE

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