¿EL ADIÓS AL CATENACCIO?

SISTEMA TÁCTICO UTILIZADO EN ITALIA POR DÉCADAS QUE LE HA LLEVADO A GANAR CAMPEONATOS A NIVEL DE CLUBES Y DE SELECCIÓN. PERO DESPUÉS DE LA ACTUACIÓN DE LA SQUADRA AZZURRA EN LA EUROCOPA, PARECE QUE LLEGÓ A SU FIN.  ¿CUÁNDO Y DÓNDE SE ORIGINÓ ESTE MÉTODO? INVESTIGUÉ EN EL PASADO Y MI SORPRESA FUE MAYOR AL DESCUBRIR LA VERDAD.

¿Cuál es la sorpresa? Nada del otro mundo si pensamos que estamos hablando de un sistema táctico que se utiliza en una cancha de fútbol. Menos si este sistema es……bueno, el anti espectáculo y poco atractivo para el ojo del hincha. Pero para nuestros amigos europeos ha sido efectivo y les ha dado títulos por muchos años.

Aquí vamos- Prepárense.

El Catenaccio no fue inventado en Italia y su creador tampoco fue un italiano. INCREÍBLE.

Ahora que ya capté su atención. Prosigo….

El padre del Catenaccio en Italia tiene nombre y apellido: Nereo Rocco. Mediocampista que militó en el Triestina, Napoli y en el Padova, en la década de los ´30 y a principios de los ´40. Pero no fue hasta que empezó su carrera como DT que comenzó a ser reconocido por introducir este sistema dentro del fútbol italiano. Este sistema lo conoció en sus años como jugador, por lo que ya se estaba practicando en los entrenamientos y partidos de alguno de los clubes que defendió.

Al buscar por la la web, encontré al hombre indicado que inicio esta historia.

Karl Rappan fue un jugador y entrenador austriaco que hizo la mayor parte de su carrera en Suiza. En 1931 comenzó a entrenar al equipo Servette y después pasó por el Grasshopper. En esa época en las canchas de fútbol de Europa se utilizaba el  ofensivo 2-3-5 o la famosa táctica WM. Pero Rappan comenzó a modificar estas formaciones acomodándolas a un sistema más conservador.

Básicamente lo que hizo el austriaco fue bajar uno o dos jugadores por línea para priorizar la defensa. Pero la acción fundamental fue colocar un jugador de más en la última línea -atrás de los defensores- para cuidarles las espaldas. O sea, un tapón que no tenía responsabilidad en las marcas, pero estaba para ayudar ante cualquier emergencia. Más conocido para nosotros como líbero.  El nombre con el cual fue bautizada esta formación por esos años fue Verrou, que significa cerrojo en francés.

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Pero no fue hasta el Mundial de 1938 en Francia en donde el DT pudo demostrarle al mundo lo que había logrado.

Hizo ruido Rappan con esta formación en aquel mundial. Cuando la Federación Suiza lo eligió como entrenador para la selección nacional, el objetivo era clasificar a la cita planetaria y luego hacer un papel digno en ella. Conseguido lo primero, ahora había que enfrentarse a una de las potencias mundiales en el marco del torneo: la Alemania del Tercer Reich. La selección helvética era claramente inferior a la germana, más aún después que los teutones se reforzaron con 9 jugadores austriacos.  Así que con mayor razón había que utilizar este defensivo sistema táctico. El 4 de junio de 1938 en el Parque de los Príncipes en París, la selección de Suiza empataba a un tanto con Alemania ante el asombro de todos. Pero la sorpresa mayor vendría cinco días después en el partido de desempate -no existía aún la definición por penales.  4 a 2 ganaron ese partido los dirigidos por Rappan.  En la próxima ronda fueron eliminados por Hungría, pero lo importante es que una nueva forma de jugar veía la luz y era cosa de tiempo que remeciera al mundo del fútbol desde una país con forma de bota. El entrenador y los jugadores fueron catalogados como héroes al retornar a su país.

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KARL RAPPAN

En los años de post-guerra cuando aun era jugador, Nereo Rocco se familiarizó con esta estrategia cuando le tocó varias veces desempeñarse como líbero en el modesto equipo de Libertas de la Serie C de Italia. Pero la historia del Patrón -como era conocido Rocco– se comenzaría a escribir unos años después cuando llega al banco del Triestina Calcio en el año 1947. El equipo del noreste había tenido una última temporada muy mala, terminando en el lugar más bajo de la liga. Pero con la llegada del severo y huraño entrenador, al otro año el equipo terminó en el segundo lugar de la liga, solo detrás del mítico equipo del Torino que arrasaba en aquella época.  ¿De qué manera logró tan buen rendimiento? Con mucho orden, donde los jugadores sólo se limitaban a cumplir sus funciones al no moverse más allá del sector de la cancha donde que Rocco le había asignado. Esperaban al rival en campo propio, aguardando el mejor momento para salir al contragolpe, para ojalá marcar el primer gol del partido y así utilizar el cerrojo sin remordimientos.

Muy importante en este relato es Gianni Brera, uno de los periodistas deportivos más afamados de Italia. Muy amigo de Nereo Rocco, él fue el responsable de darle el nombre de Catenaccio a esta nueva forma de jugar al fútbol, ademas de difundirlo -e incluso de justificarlo- por todo el país. Para Brera, el Catenaccio era la forma que se tenía que jugar en Italia  “debido a la desventaja físicas de los italianos, fruto de la posguerra”.

En esos tiempo una buena pluma era fundamental para dar a conocer e introducir una idea o concepto en la sociedad.

Pero faltaba más y este sistema táctico alcanzaría su gloria en la década de los 60 en una ciudad muy especial: Milán.

Después de dirigir en la Serie B por un par de años, el Patrón vuelve a la división de honor con el modesto Padova, que estuvo a escasos puntos de bajar a la tercera categoría. Nuevamente Rocco sorprende a los entendidos del fútbol al alcanzar un increíble tercer lugar en la temporada 1957-58. Pero al mismo tiempo muchos odiaban al entrenador por utilizar este esquema defensivo y que brindaba poco espectáculo. Pero a él no le importaba y de hecho hacía burlas con respecto al tema. La anécdota cuenta que en la previa de un partido, un periodista educadamente le dijo “que gane el mejor” para lo cual Rocco respondió de la mejor manera posible “¡esperemos que no!”.

Tras este exitoso paso por el Padova, Rocco se hace cargo de la Selección Nacional en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, en donde logró un aceptable cuarto lugar. Esto llamó la atención de los dirigentes del AC Milan que lo contratan a partir de la temporada 1961-62. Todos creían que el Catenaccio no sería utilizado por el Patron en un equipo tan grande y poderoso como el Il Rossoneri.  Por el contrario, era el momento perfecto para demostrar que se pueden ganar títulos con ese sistema.

Nereo Rocco logra su primer título nacional al ganar el Scudetto en su primer año en el club. Para el próximo, obtiene la primera Copa de Campeones de Europa para el Milan y para Italia, derrotando al Benfica de Eusebio en Wembley. ¡Tapabocas para todos! Cesare Maldini, Giovanni Trapattoni y Gianni River -considerado uno de los mejores futbolistas italianos de la historia- eran algunos jugadores que formaban parte de ese equipo. Rocco dejó una huella en el club y así se lo hicieron sentir los hinchas rossoneros que lo eligieron el mejor DT del club del siglo XX.

Pero si Karl Rappan fue el creador y Nereo Rocco el que lo mostró al continente, faltaba el entrenador que puliera el sistema para convertirlo en algo perfecto.

Helenio Herrera -apodado H.H. y el Mago–  nació en Argentina, pero hizo toda su carrera como jugador y entrenador en Europa. Después de un exitoso paso como entrenador en España en la década del 50 -en donde logró títulos con el Atlético de Madrid y el Barcelona– arribaría en 1960 a Milán, pero a la otra mitad de la ciudad: firmaría en el Internazionale.

Polémico, sin pelos en la lengua, de carácter fuerte, revolucionario, ególatra e incluso charlatán para el periodista Gianni Brera. Herrera decía lo que pensaba y no dejaba títere sin cabeza.  Mourinho se queda sin palabras al lado él. Lo cierto es que H.H. trato de implementar un fútbol ofensivo a su llegada a Italia, pero rápidamente comenzó a adaptarse al sistema en cuestión, para así en los próximos años convertirse en el maestro del Catenaccio.

El Mago implantó el concepto de que el líbero, los stopppers y toda la última línea defendiera colgándose del travesaño. Esperar que el rival se equivoque, para salir rápidamente de contra. Eso es el Catenaccio en su máxima expresión. Y llevó al líbero a ser el más importante dentro del equipo. Mientras todos los jugadores en cancha -menos el delantero a veces- marcan hombre a hombre, el libero es un jugador libre. Recuperar balones sueltos, ejercer doble marca cuando sea necesario y anular al delantero centro son alguna de sus funciones. A eso hay que sumarle la habilidad técnica que tiene que poseer para tener la capacidad y claridad para salir rápidamente con pases largos y certeros a los delanteros. O sea, CLAVE para el funcionamiento del equipo cuando se utilizaba este sistema táctico.

Ocho años estuvo sentado Herrera en el banquillo Nerazzurri en donde lo ganó todo: Tres Scudettos (63-65-66), dos Copa de Campeones (64-65) y dos Copas Intercontinentales (64-65). El Inter de Milán era de temer en todo el mundo con H.H. en la banca.

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ROCCO DE SOMBRERO SE SALUDA CON HH ANTES DE UN PARTIDO

Esta aburrida pero efectiva forma de jugar al fútbol no se limitó sólo a los clubes de la liga italiana, también llego a la La Nazionale. Es así como después de 30 años, Italia volvió a celebrar un torneo internacional con la obtención de la Eurocopa en 1968. Dos años después jugarían la final del mundial de México, pero no sin antes disputar el denominado “Partido del siglo” en semifinales ante la Alemania Federal. Por 30 minutos, Italia olvidó el Catenaccio y brindaron un espectáculo al mundo entero. 1-1 en los 90 reglamentarios, pero cinco goles en el alargue. 4-3 a favor de la Azzurra. MAGNÍFICO. Tendré que hablar de eso en alguna ocasión. En la final, sucumbieron ante la impecable máquina carioca de Pele y compañía.

El tan odiado por muchos Catenaccio le ha seguido dando regalías a los tanos en su historia. La obtención del Mundial de 1982 y 2006 son claros ejemplos. Una gran camada de jugadores fue esencial para lograr con éxito esos títulos: arqueros como Dino Zoff y Buffon; centrales de la talla de Baresi, Nestas y Cannavaro; mediocampistas como Pirlo, Guiseppe Bergomi y Gentile; y arriba cracks de la altura de Paolo Rossi.

Todo al parecer ha llegado a su fin tras observar la participación de los italianos en la ultima Eurocopa, donde mostraron un fútbol ofensivo bajo el mandato de Antonio Conte. Muchos aplauden la medida, pero La Nazionale se quedo corta en cuartos de final. Y al final lo que uno quiere es levantar la copa….de la manera que sea.

SUERTE

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