CEACHEÍ: ¿QUIÉN Y CUÁNDO?

ESTE GRITO ES PRODUCTO 100% NACIONAL. PERO ¿A QUIÉN SE LE OCURRIÓ ? ¿Y CUÁNDO SE ESCUCHÓ POR PRIMERA VEZ? SIGUE LEYENDO PARA AVERIGUARLO.

Surfeando por Internet, pude averiguar que el origen de este grito tan nuestro, no es para nada concreto. Hay algunas hipótesis y teorías de quien fue realmente el creador e inspirador de este grito que ha perdurado por años y años.

A continuación les cuento lo que encontré.

ESA PRIMERA VEZ

Para encontrar uno de los supuestos orígenes de este grito, nos tenemos que remontar a los lejanos años ´20. Para retroceder en el tiempo y tener conocimientos de lo que sucedió en esa década, es clave un fallecido periodista chileno: Renato González; considerado por varias generaciones como un maestro del periodismo deportivo. Él destacó en la prensa escrita y obtuvo varias distinciones a nivel nacional por sus crónicas y columnas. Fue además el mentor de Julio Martínez. En su libro de 1986 llamado Las Memorias de Mister Huifa, relató el momento en que escuchó por primera vez el Ceacheí. Esto sucedió en el Campeonato Sudamericano de Atletismo de 1927, que se diputaba en los antiguos Campos de Sports de Nuñoa, ubicado en los terrenos que en la actualidad se encuentra el Estadio Nacional. Para apoyar los atletas nacionales, el líder de la barra de la Universidad de ChileFrancisco Paco Vera-entonó el grito para que los espectadores presentes lo corearan.

Pero otra versión de les hechos cuenta que, al parecer, él solo guió a la barra para que gritaran el Ceacheí. El creador en realidad sería el garrochista Humberto Guiraldes, que en ese torneo, aparte de competir, las hizo también de jefe de barra. Su descendientes aseguran que así fue como sucedieron las cosas.

Por otro lado, hay relatos que cuentan que el grito fue creado en 1933 en una gira hacia el norte de los estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, que iban a celebrar la tradicional Fiesta Bufa (Viaje de estudios). A bordo del barco Reina del Pacífico, los alumnos -comandados por Julio Cordero Vallejos– comenzaron a crear la letra y la melodía del que a la postre sería el himno del equipo de fútbol de la Universidad. La frase “Soy un Romántico Viajero” venía antecedido de un “C H I”.

Por años, el grito era utilizado sólo por estudiantes en partidos de fútbol y en cualquier evento deportivo que participara un representante de la casa de estudios. Es por eso que el Ceacheí finalizaba con el ¡Universidad de Chile!

Pero en 1960 eso cambiaría durante el Campeonato Sudamericano de baloncesto femenino. El jefe de barra para ese evento, era el trompetista Jorge Yuraidini, que ante la pasividad y poco ánimo de los hinchas en un partido de la Selección Chilena, se levantó de su asiento  y entonó el C H I para que el resto lo siguiera. Acá, la diferencia fue que lo finalizó con un ¡Viva Chile!

Desde este punto de la historia, se comenzó a escuchar el grito a lo laaaaaaargo y ancho del país. Para el Mundial de 1962 -que se disputó en Chile- Los Ramblers confirmaron que  ya era parte de nuestro fútbol, al ser parte del coro de la canción oficial del torneo: El Rock del Mundial.

Tómala, métete, remata

Gooooooool, gol de Chile,

Un sonoro Ceacheí

Y bailemos Rock n` Roll 

 

Las próximas décadas, el C H I siguió sonando muy fuerte en las canchas del fútbol chileno, porque ya dejó de ser propiedad netamente de la Universidad de Chile o de la Selección. Varios clubes nacionales lo adoptaron. Sólo había que cambiar el nombre al final y ya tenías el grito para alentar al equipo. Con la llegada de las Barras Bravas a mediados de los años 80, los cánticos de apoyo comenzaron ser constantes durante los 90 minutos de partido, y el Ceacheí era parte esencial del repertorio que brotaban de las gargantas de miles de fanáticos.

Las hinchadas de Colo Colo y la U realizaban este grito, ayudando a su masificación dentro del país.

LA CONSOLIDACIÓN

Las clasificatorias al Mundial de Francia 1998, fueron las primeras que presencié desde las galerías del Estadio Nacional. En el ambiente de cada partido jugado de local, se podía palpar la ansiedad por volver a asistir a una Copa del Mundo tras varios años de ausencia. A diferencia de los tiempos de ahora, al menos un par de horas antes del pitazo inicial, el recinto de Nuñoa ya estaba a su máxima capacidad, y los cánticos de apoyo a La Roja de Nelson Acosta se hacían sentir en todo momento. Algo que ayudaba a pasar más rápido el tiempo. Ahí aparecía el Huaso Peregrino, que con su vestimenta típica chilena, su trompeta y su bandera; captaba la atención de todos los rincones del estadio, y se escuchaban los CEACHEÍ más potentes que el oído pueda captar.

RECORRIENDO EL MUNDO

Pero no sólo de fútbol vivíamos en aquella época. El tenis le hacía la pelea al Deporte Rey, de la mano de Marcelo Ríos. En la series de Copa Davis que se disputaban en el court del Estadio Nacional, el C H I se escuchaba potente, ya que el escenario era bastante más reducido y más cercano a los jugadores. Seguro que los representantes del país rival sentían la presión tras escuchar a todo el estadio gritarlo tras cada punto. Pasaba lo mismo en los distintos escenarios alrededor del mundo. Da lo mismo dónde jugara el Chino y cuántos compatriotas habían en las tribunas apoyándolo. Sólo bastaba que uno gritara C H I y otro le respondiera, para que todo el mundo conociera el grito. Massú y González tomaron la batuta dejada por el ex N°1 del mundo, y el CEACHEÍ siguió dándose a conocer alrededor del orbe. En los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004, el estadounidense Mardy Fish –tras perder la medalla de oro en ese épico partido con el Nico Massú– declaró medio en serio y medio en broma:

“NO QUIERO ESCUCHAR UN CEACHEI NUNCA MÁS EN LA VIDA”

PRODUCTO CHILENO

Ya con el correr de los años, el C H I se hizo parte de la cultura general de nuestro país. Dejó de ser una manifestación 100% deportiva. Los partidos políticos cuando celebran un triunfo, cuando hay marchas de gremios, cuando ocurren manifestaciones, etc… En todos estos casos, se hacen sentir con un Ceacheí.

70 días después de estar enterrado a 800 mts. bajo tierra, Mario Sepúlveda -el segundo minero de salir de la Mina San José– lo hizo con mucha euforia. Y ahí mismo, a dos metros de la cápsula Fenix, al frente del presidente y con todo el país viéndolo, guió un CEACHEI que yo creo que todos lo gritamos en nuestras casas.

COURT CENTRAL DEL ESTADIO NACIONAL

Cuando suceden tragedias en este país -algo muy recurrente- todos nos ponemos en Modo Chile, sin importar el status social ni el lado político. Todos remamos para el mismo lado, y son los propios afectados que sacan la estrella solitaria. Y a pesar de todo lo que han perdido, gritan con todas sus fuerzas el CEACHEÍ para que todos a lo largo del territorio nacional nos contagiemos de esa voluntad a seguir viviendo para lograr salir adelante.

Debido al fuerte arraigo que el CEACHEÍ había logrado en la cultura popular de nuestro país, se decidió publicarlo como un chilenismo en el Diccionario de Uso del Español de Chile de la Academia Chilena de la Lengua. Sus autores reconocieron que ésta fue la palabra más chilena incluida en su obra.

SUERTE

 

 

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