1972: LA GUERRA FRÍA SE TOMA LOS JJOO

EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE MUNICH, EL BALONCESTO TERMINÓ INVOLUCRADO EN EL ENFRENTAMIENTO POLÍTICO ENTRE LAS DOS POTENCIAS MUNDIALES DE LA ÉPOCA: USA Y URSS. UNA FINAL EN LA QUE SE JUGABA BASTANTE MÁS QUE LA MEDALLA DE ORO, Y QUE TERMINÓ SIENDO UNO DE LOS MOMENTOS DEPORTIVOS MÁS POLÉMICOS DE LA HISTORIA.

LA CORTINA DE HIERRO

Esta historia de deporte tiene poco. En realidad este episodio es más conocido por ser otras de las tantas disputas de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Dos potencias mundiales que cultivaban ideales políticos y económicos muy distintos. Ambos países querían marcar diferencias con respecto al otro en todos los ámbitos: educación, sociedad, cultura, ciencia. En el deporte también. Es por eso que la final de baloncesto de los Juegos Olímpicos de Munich en 1972, se jugaba bastante más que colgarse una medalla. Y a la postre se transformaría en uno de los momentos polémicos más recordados de la historia del deporte.

Una Alemania dividida recibía a deportistas y atletas de 121 países. El lado occidental del país albergó los juegos, que lamentablemente están grabados en nuestras retinas por los actos terroristas más que por los logros deportivos. Eran tiempos difíciles y complicados alrededor del mundo.

 

LAS POTENCIAS

El apodo de Dream Team fue impuesto en la cita olímpica de Barcelona `92 a los norteamericanos, pero ya se lo habían ganado varias décadas antes gracias a su extraordinario rendimiento. Siempre se habían colgado la presea dorada desde que el baloncesto comenzó a ser deporte olímpico en 1936. Lo lograron sin perder ningún partido. 63 triunfos y cero derrota en total.

Llegaron invictos a estos Juegos, con siete finales ganadas, de las cuales cuatro de ellas derrotaron a los mismísimos soviéticos. El 27 de agosto de 1972,  el capitalismo y el socialismo tendrían un nuevo round. El lugar escogido era el estadio Rudi Seldmayer Heller de la ciudad de Munich.

Era la final soñada y había que llevarse el oro de la manera que sea. Un lado volvería a casa como héroes, mientras que el otro lo haría con la cabeza baja. Los gringos tenían a su favor la supremacía histórica en el deporte. Pero los soviéticos confiaban mucho en su equipo, y es por eso que la delegación de baloncesto fue la única en viajar en avión privado a Alemania.

Ambos países llegaban sin grandes problemas al partido decisivo. Los soviéticos mostraron en cada enfrentamiento previo, un poderoso juego ofensivo, mientras que los americanos -ante la sorpresa de varios- utilizaron un esquema defensivo, impuesta por su entrenador Henry Iba.

EN BÚSQUEDA DEL ORO

A los pocos minutos de comenzado el partido, los rusos ya tomaban ventaja y eran ampliamente superiores a sus rivales. Los medios norteamericanos criticaban el accionar de su equipo, y los dardos señalaban a su coach como el único culpable. Tras terminado el primer tiempo, el marcador era:

URSS 26 – 21 USA

En la segunda mitad, los jugadores norteamericanos salieron a presionar en el campo rival, ante las indicaciones de su entrenador que veía como su estrategia no funcionaba. Lograron mejorar su juego y acercarse en el marcador. Pero los europeos estaban en su día y les salía todo, especialmente al contragolpe. Parecía imposible que perdieran el partido.

Pero los siete veces campeones olímpicos se dieron cuenta que iban a volver con las manos vacías a su país, y acudiendo al amor propio, corazón y garra; comenzaron a encestar canastas, acortando la diferencia rápidamente con su rival. En esos últimos minutos la remontada fue épica, y faltando 60 segundos en el reloj, la ventaja soviética era sólo de 1 punto:

URSS 4948 USA

Se venía un final de infarto.

El equipo que iba venciendo, quería que el partido terminase lo más rápido posible. Movían la pelota entre ellos para así dejar pasar los segundos. Pero en un descuido de los soviéticos, el jugador del equipo norteamericano, Doug Collins, intercepta un pase y se escapa en dirección al aro contrario para intentar obtener los dos puntos que le den la victoria a su país. Pero más que recibir una falta, pareció un tackle la manera que lo detuvieron. Fue dura la acción, pero eficaz, ya que había que impedir de cualquiera manera que anotara. La víctima se da duro contra el suelo, quedándose inmóvil ante la atenta mirada de todo el estadio. La duda se apodera de todos ¿Podrá el jugador ejecutar la falta? Pero el momento es demasiado importante para quejarse de un golpe, y el joven de 19 años se pone de pie y se alista en la línea de tiro. Quiere ser el héroe al darle una casi segura victoria a USA, acertando ambos disparos.

Collins acierta el primero, empatando el marcador. Luego repite con el segundo, y el país capitalista por primera en la final está arriba en el marcador con tan sólo 3 segundos por jugar.

URSS 49 – 50 USA

Tan poco tiempo queda para que finalice el partido y ¿aún no ha pasado nada conflictivo? Tranquilidad….

LOS 3 SEGUNDOS MÁS LARGOS DEL DEPORTE

A continuación relato los acontecimientos que proceden a los lanzamientos libres de Collins. La cronología de los hechos son acorde a la información que recopilé en Internet, que como se pueden imaginar, para un caso como éste -que envuelve a dos potencias mundiales- es demasiada. Y cuando pasa eso, se encuentran muchas versiones distintas,  algunas entregan datos erróneos. Pero el trabajo fue exhaustivo e indagué en lo más profundo de los archivos americanos y soviéticos de la época. Por lo que aseguro la veracidad del texto a continuación

Tras el segundo punto anotado por Doug Collins, rápidamente los soviéticos reanudan el juego para ir en búsqueda de la victoria, pero cuando sólo quedaba un segundo, el arbitro central -el brasilero Renato Righetto– detiene el ataque, aludiendo que el entrenador de la Unión Sovietica – Vladimir Kondrashin– había solicitado un tiempo fuera entre ambos tiros libres de Collins. Algo que estaba permitido en las reglas de aquella época. De hecho para aquellos JJOO, se implementó un sistema para solicitar los tiempos fueras. Los entrenadores tenían que apretar el botón de un artefacto que poseían, que automáticamente encendía una luz en la mesa de control de la cancha, en donde un juez activaba una chicharra para avisarle al público, jugadores y árbitros, que un tiempo fuera había sido pedido. Sistema que no tendría mucho futuro tras esta final.

Hay varias varias teorías con respecto a que sucedió en aquellos tiros libres. El coach soviético interpretó a su manera el pedido del tiempo fuera, y no como lo dicen las reglas. O la inexperiencia de los árbitros a este nuevo sistema les jugó una mala pasada. Incluso que el juez de mesa encargado de anunciar el tiempo fuera, estaba distraído cuando se prendió la luz correspondiente, e hizo sonar la chicharra un par de segundos después. Lo cierto es que la banca europea reclamó cuando el juego se reanudó tras el segundo tire libre, y la confusión se apoderó de todos cuando Righetto paró el partido con tan sólo 1 segundo en el reloj.

Varios años han pasado, y aún no hay un veredicto unánime de que la medida tomada fue la correcta y acorde a las reglas. Los árbitros aceptaban el tiempo fuera pedido por los soviéticos, por lo que reanudarían el partido desde abajo del aro, y con unos nuevos 3 segundos desde el reloj. ¿Por qué tres segundo si el partido fue detenido con tan sólo 1? Aquí entra en el relato un personaje que le añade aún más confusión a la final.

El británico William Jones era, por esos tiempos, el Secretario General de la FIBA (Federación internacional de Baloncesto), un hombre muy respetado debido a que fue uno de los precursores a la expansión de este deporte alrededor del mundo.

Cuando todo era un desorden, y Righetto estaba dispuesto a reanudar el partido, fue Jones que le indicó a la mesa de control que el reloj tenía que volver a los tres segundos para el nuevo intento de la URSS. Mister FIBA no tenía ningún derecho para tomar una decisión de esta magnitud. Los árbitros son los únicos capaces de hacer un cambio en el desarrollo del juego. Lo que hizo fue totalmente fuera de las reglas. Pero el poder que representaba, fue suficiente para que los jueces en la mesa de control acataran las ordenes y resetearan el reloj. Posteriormente, el propio directivo reconocería que él no tenía la autorización para hacer lo que hizo.

WILLIAM JONES

Tras calmar los ánimos en ambos equipos, el arbitro le entrega el balón a la Unión Soviética para que reanuden el partido. Tenían tres segundos para buscar la presea dorada y así terminar con la supremacía de su archirrival en el baloncesto. En el lado americano no protestaron tanto, ya que quizás veían muy improbable que su rival anotara en tan poco tiempo. Era una misión imposible.

El balón se pone en movimiento, pero el intento por anotar por parte de la URSS fracasa. La chicharra suena rápidamente cuando un jugador soviético aún tenía la pelota en las manos. Toda la banca gringa salta a la cancha para celebrar con sus jugadores la obtención de la octava medalla de oro de manera consecutiva. Todo era alegría por parte de la delegación americana. Pero…..

Los encargados de la mesa central sabían que al momento de que los soviéticos reiniciaban el juego, había un problema con el reloj que tomaba el tiempo del partido. Agitaron los brazos e hicieron un sin numero de señas a los árbitros, pero estos no se percataron. Tampoco los jugadores, y  menos los miles de asistentes que repletaban el estadio. De a poco los jugadores americanos se comenzaron a dar cuenta que algo extraño pasaba, pero jamás se les pasó por la cabeza el desenlace de esta nueva polémica. La Unión Soviética tendría una nueva chance para buscar el triunfo.

¿Que fue lo que sucedió con el reloj?

Al resetearlo, hubo un error y el cronometro señalaba que al partido le quedaban 50 segundos en vez de 3. Es por eso que los encargados de la mesa intentaron frenar a los árbitros de reanudar el juego para solucionar el problema. Pero nadie se percató.

LOS AMERICANOS CELEBRAN. PERO….

Mientras todo el estadio veía como el reloj se corregía hasta llegar a los 00:03, la cancha era despejada -en una nueva oportunidad- de un gran numero de personas que se habían aglomerado tras el supuesto triunfo gringo. Los norteamericanos no se la creían lo que estaba pasando, ya se habían visualizados con el oro colgado en el cuello. Pero “algo” quería que no fuese así.

Los jugadores de USA entraron a la cancha, y se notó que tenían la cabeza en otro lado con todo lo sucedido. Estaban desorientados y no sabían donde ubicarse. Nadie molestó al jugador rival encargado de realizar el inicio del juego. Este tuvo todo el espacio para enviar un pase largo para buscar el milagro. Bajo el aro, Aleksandr Belov salta junto a dos jugadores norteamericanos, pero inexplicablemente el soviético gana el balón en el aire, ante la pasividad de sus rivales que quedaban fuera de acción. Belov -con toda la tranquilidad del mundo- encesta y suena la chicharra. Finaliza la final y URSS gana la medalla de oro en el baloncesto.

EL MARCADOR DEFINITIVO. TRAS TRES FINALES DISTINTOS.

Las celebraciones ahora cambian de bando, y son los soviéticos que se abrazan y lloran de alegría. Mientras que en la otra vereda, las caras son de incredulidad y asombroso por todo lo que acaba de pasar. Era el primer partido que USA perdía en el baloncesto olímpico, y de qué manera había sucedido. Los americanos no lo podían creer y así lo hacían saber en sus declaraciones

“NO PODÍAMOS CREER QUE LES DIERAN TANTAS OPORTUNIDADES. ERA COMO SI FUÉSEMOS A ESTAR AHÍ HASTA QUE TODO SALIERA BIEN. Y ASÍ FUE”

Mientras que en el lado Soviético le bajaban el perfil al polémico final

LOS NORTEAMERICANOS NO SABEN PERDER. NOS MERECEMOS ESTO POR SER EL MEJOR EQUIPO DE LOS JJOO.

Bueno. Vamos a lo importante. A continuación podrán ver un vídeo con un resumen de toda la información que les acabo de compartir. Se puede observar en una primera instancia, el tablero marcador en 00:01 segundos. Después aparece el error de los 50 segundos.

Acá les dejo un extracto donde podemos ver -y escuchar- que en el momento de Collins ejecutaba el segundo tiro libre, suena la chicharra anunciando el tiempo fuera. El arbitro Righetto -que se encuentra a la derecha de la pantalla- mira hacia la mesa de control para confirmar lo solicitado. Pero el segundo juez, le ordena a los soviéticos reanudar el juego. Ahí se genero la confusión.

Por último, podemos ver el momento exacto en que William Jones le enseña con las manos a la mesa central, que hay que colocar el reloj en 3 segundos. Decisión que el directivo no tenía permitido realizar.

La incredulidad norteamericana, con el paso de las horas, se comenzó a transformar en odio y rabia. No estaban dispuesto a perder la final y el invicto de esa manera, y levantaron una protesta formal al Comité Olímpico. Esa misma noche se reunieron directivos de la FIBA para tomar una decisión de si lo sucedido al final del partido fue legal o no.

Este comité especial estaba formado por los siguientes países: Polonia, Hungría, Cuba (fieles seguidores del movimiento comunista), Italia y Puerto Rico. ¡Está más que claro como salió la votación! Se confirmaba a URSS como el campeón olímpico por 3 votos a favor y 2 en contra.

Los jugadores de USA, tras conocer este fallo, decidieron no aceptar las medallas de plata. En la ceremonia de premiación, el segundo lugar del podio estaba completamente vacio. Más de 40 años después, las preseas siguen esperando que desde el país norteamericano alguien las reclame. Incluso el COI envía cada cierto tiempo una carta para recordarles que sus medallas están esperando en una caja fuerte. Pero jamás han tenido respuesta. Los jugadores juraron nunca tocarlas.

“HE PUESTO EN MI TESTAMENTO QUE MI ESPOSA Y MIS HIJOS NO PUEDAN NUNCA RECIBIR LA MEDALLA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE 1972” Ken Davis (jugador de USA)

EL PAÍS PERDEDOR NO ASISTIÓ A LA CEREMONIA DE ENTREGA DE MEDALLAS

Sin dudas uno de los momentos más polémicos en la historia de los Juegos Olímpicos, que trascendió más allá de lo estrictamente deportivo. Fue un batalla ganada por el socialismo en su guerra contra el capitalismo. Los jugadores americanos dan fe de que lo que pasó fue ilegal y nunca reconocerán el triunfo del rival. Mientras que lo soviéticos dicen que merecían el oro por que fueron en mejor equipo del torneo y superior a USA en la final.

Navegando por la web, podemos encontrar diversas opiniones sobre lo sucedido esa noche en Alemania. Algunos son patriotas y defienden la postura de su país sin analizar mucho los acontecimientos. Otros, con altura de miras, dan su opinión objetiva sin importar la nacionalidad. Un debate que seguirá por siempre.

SUERTE

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