1930: MÁS QUE UNA SIMPLE FINAL

LA DEFINICIÓN DE LA PRIMERA COPA DEL MUNDO ENTRE URUGUAY Y ARGENTINA ESTUVO RODEADA DE POLÉMICA Y VIOLENCIA. EL PARTIDO NO SE DECIDIÓ SOLAMENTE POR LO SUCEDIDO EN LA CANCHA, Y AQUÍ TE CONTAMOS POR QUÉ.

LA PREVIA

El 30 de julio de 1930 se disputó la primera final de una Copa del Mundo. El escenario fue el Estadio Centenario ubicado en la ciudad de Montevideo, capital del Uruguay. En un mundial donde los países fueron invitados -primera y única vez que se ha hecho así- y en donde varias naciones europeas rechazaron esta invitación, debido a que a la economía del continente no era la mejor post la Gran Guerra. Además el viaje a Sudamérica era muy largo y perjudicial para la billetera . El propio presidente de la FIFA –Jules Rimet– tuvo que convencer a algunos países del Viejo Continente para que asistieran al torneo. con el correr de los partidos, el continente americano sacaría la cara, instalando a dos de sus selecciones en el partido decisivo. Países vecinos que se conocían bastante dentro la cancha.

CLÁSICO DEL RIÓ DE LA PLATA

En la actualidad, el partido entre Uruguay y Argentina es el encuentro internacional que más veces se ha disputado en la historia, con 192 ocasiones.  Y aunque no me crean, antes de esta final, ¡argentinos y uruguayos ya se habían enfrentado 100 veces! Cantidad suficiente para formar una rivalidad que traspasó los limites de la cancha. Desde su primer enfrentamiento en 1901, jugaron muchos partidos amistosos, copas honorificas, y se toparon en 7 finales de las 12 Copas Américas que ya se habían disputado. Además en los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928 se enfrentaron en la final, partido que terminó ganando La Celeste, obteniendo se segundo Oro olímpico.

Con estos antecedentes, lo que se suponía fuera una fiesta para olvidar los estragos de la Primera Guerra Mundial, termino transformándose en una batalla entre ambos países.

MUNDIAL

En lo que respecta al fútbol, ambas selecciones no tuvieron problemas en finalizar en el primer lugar en sus respectivos grupos. Después para alcanzar la final, golearon a sus rivales en semifinales. Pero antes de ese partido, la delegación argentina ya había sufrido el acosos de los hinchas charruas, en el hotel de concentración y en los entrenamientos. El jugador trasandino Francisco Varallo declaro tiempo después de terminado el Mundial:

“Los aficionados uruguayos nos hicieron la guerra desde que llegamos porque sabían que el titulo iba a estar entre ellos y nosotros. Por la noche no nos dejaban dormir y nos insultaban en los entrenamientos”

EL ZORZAL CRIOLLO

El clima hostil se respiraba en el aire los días previos a la final. Se esperaba que un gran contingente de hinchas argentinos viajaran desde Buenos Aires par el partido. Aunque estaba claro que los uruguayos serian mayoría en el estadio. Una celebridad que por aquellos años estaba en su mejor momento, era Carlos Gardel. El cantante era idolatrado en ambos países, llegando a pelearse su nacionalidad. Es por eso que el Rey del Tango prefirió visitar a los planteles por separado -en las noches del 28 y 29 de julio- para cantar y conversar en un ambiente de paz. La jugada le resultó y tuvo una excelente recepción en ambos equipos. Gardel no fue a la final por miedo a los incidentes que se podrían provocar entre hinchas de ambos países.

EL PARTIDO

Llegado el día del trascendental partido. Las puertas del Centenario se abrieron 6 horas antes del pitazo inicial. Desde lejos se notaba la cara de tensión de los hinchas que comenzaban a llegar, y de a poco iban llenando sus tribunas. Al medio día ya no cabía ningún espectador más. La asistencia total fue de 93.000 espectadores. De los cuales 15.000 eran fanáticos argentinos. La organización le pidió a la policía estar muy atentos ya que se esperaban actos de violencia, como ya se venían generado durante todo el torneo. Se dice que una de las instrucciones, fue que agentes revisaran minuciosamente a todos los espectadores, para que no ingresaran armas de fuego al recinto. Querían prever la pero situación posible. Pero para los jugadores argentinos, la presencia de la autoridad no era sinónimo de seguridad para ellos, como podrán conocer más adelante.

EL CENTENARIO EL DÍA DE LA FINAL

El defensor Luis Monti era una de las estrellas del equipo albiceleste. Jugador con un estilo de juego rudo, fiero y muy físico, se les hacia muy difícil a los delanteros rivales sobrepasarlo. Se transformó en un pilar de San Lorenzo y de la selección. Además tiene el honor de haber convertido el primer gol de Argentina en los mundiales, cuando convirtió el único tanto del triunfo sobre Francia. Los hinchas y sus compañeros lo veían como el líder del equipo. Pero a minutos de saltar a la cancha para disputar la final, el jugador se veía tímido, nervioso e incluso temblaba en una de los rincones del camarin. La razón era escalofriante. En el día previo, el jugador recibió la visita de dos jóvenes uruguayos, que con un comentario dejaron helado al defensa: “Si gana Argentina, tu y tu familia sufrirán las consecuencias”

Pero no solo Luis Monti y los jugadores argentinos tenían miedo de lo que pudiera pasar en el partido. El arbitro encargado de impartir justicia sabia perfectamente en lo que se estaba metiendo.

Aunque suene increíble. Transcurría la mañana de ese 30 de julio, y aun la organización no tenia al juez que se encargaría de implantar justicia en el partido. Hasta que el belga John Langenus se atrevió, y dio el si para saltar a la cancha con los 22 jugadores. Pero no antes sin tener unas exigencias. Él había sido el guarda lineas de la final olímpica de 1928, y sabia perfectamente que el duelo entre trasandinos y charruas era de alto calibre. Eso sumado al ambiente hostil que había en Montevideo, lo hicieron exigir sientas demandas para su seguridad. Primero pidió precauciones extras por parte de la policía. Y segundo, que una hora antes del final del partido, tenia que haber un barco listo en el puerto por si las cosas terminaban mal. Osea, tener todo listo por si es necesario apretar cachete

Dicho todo esto. Ahora nos metemos derechamente en el fútbol. Pero ahí también hubo un conflicto que había que solucionar antes del pitazo inicial. En aquella época no había un balón oficial para el torneo. No habían marcas que se apropiaran de los derechos, ni tecnología para diseñar una pelota única. Por el contrario, todos los países tenían sus propios balones de cuero, que su elaboración era muy distintas entre unas y otras. Era prácticamente imposible encontrar dos pelotas que fueran iguales. Entonces suena muy lógico que uruguayos y argentinos quisieran disputar esta importante final, con sus propios balones. Como ningún equipo cedió para jugar con la pelota del rival, se decidió que un tiempo se jugaría con la pelota de Uruguay, y el otro con la de Argentina. Resolución que tendría consecuencias en el resultado final de partido.

LOS BALONES CON QUE SE DIPUTÓ LA FINAL

Con un atraso de 15 minutos de la hora oficial -debido al problema de los balones- ambos equipos saltaron a la cancha para disputar la primera final en la historia de los mundiales. Inmediatamente tras el pitazo inicial, se confirmó que Luis Monti estaba destrozado psicologicamente tras las amenazas recibidas. Sus propios compañeros se dieron cuenta. Francisco Varallo resumió la situación de esta manera:

Monti estaba tan asustado, que cuando se caía un uruguayo, iba y lo levantaba

Igual la albiceleste se las arreglo para irse en ventaja 2-1 al entre tiempo, con goles de Carlos Peucelle y Guillermo Stábile. Para Uruguay descontó Pablo Dorado.

UNO DE LOS GOLES DEL PARTIDO

Pese a la victoria parcial, el ambiente en el camarin visitante distaba mucho de ser alegre. Por el contrario, habían muchas caras largas y de  preocupación. Los jugadores argentinos temían por sus vidas si el resultado seguía de esa manera. Fernando Paternoster, le dijo a a sus compañeros en el vestuario:

“Mejor que perdamos, sino aquí morimos todos”

Después de esos minutos que el terror invadió al plantel argentino -en donde algunos jugadores incluso lloraron- el equipo igual salió para disputar el segundo tiempo de la final. Pero al salir del túnel, vieron una imagen que Luis Monti describió muy bien años después:

Cuando volvimos a jugar el segundo tiempo había como trescientos militares con bayonetas caladas. A nosotros no nos iban a defender. Me di cuenta que si tocaba a alguien, se prendía la pólvora.

Es en ese instante que el jugador toma una decisión, y se la hace saber a sus compañeros

Estoy marcado, pongan ustedes que yo no puedo.

El arbitro Langenus dio comienzo a los segundos ´45 minutos, que se jugarían con el balón uruguayo. La superioridad charrua fue demasiado para el juego temeroso de los argentinos, y terminaron dando vuelta el marcador 4-2. José Pedro Cea anotó el empate, mientras que Victoriano Santos Iriarte el de la ventaja. El último gol fue anotado por Hector Castro, jugador que a los 13 años sufrió una accidente con una motos sierra que le corto el brazo derecho. Por eso era conocido como el Divino Manco.

LA IMAGEN ORIGINAL Y REMASTERIZADA DEL SORTEO CON LOS CAPITANES Y EL ARBITRO BELGA.

Uruguay levantaba así el trofeo de la primera Copa del Mundo, confirmando que eran la mejor selección del planeta tras haber ganado también la medalla de oro de los JJOO del ´24 y ´28. En el Centenario se comenzó a vivir una fiesta en todas sus tribunas. En una de ellas estaba el mismísimo Jules Rimet -presidente de la FIFA– que quedo encantado con el espectáculo que había visto.

Nunca antes habia presenciado escenas de pasion y entusiasmo como las que hubo al conquistasr la victoria

LA VUELTA OLMPICA

CONSECUENCIAS

El arbitro belga no se quedó para presenciar la entrega de la copa y las celebraciones correspondientes. Y a los pocos minutos del pitazo final, ya se encontraba a bordo del barco que lo llevaría de vuelta a casa. El gobierno uruguayo decretó 72 horas de fiesta nacional. Toda actividad laboral se detendría, para festejar que eran los mejores del mundo para el fútbol.

Al otro lado del rió las cosas eran muy distintas. La policía tuvo que dispersar a un grupo grande de hinchas furiosos que querían ingresar a la embajada de Uruguay en Buenos Aires. Las relaciones políticas entre ambos países estuvieron en su punto más frágil de la historia, debido a este partido de fútbol.

El amenazado Luis Monti, fue despedido de San Lorenzo debido a su traición de no querer ganar el partido. Fue a probar suerte a Italia, donde jugó los próximos 4 años. E increíblemente fue convocado al plantel de la Azurra que participaría en el Mundial de 1934, que se diputara en suelo tano. Como bien deben saber, este fue la primera Copa del Mundo ganada por Italia, por lo que Monti pudo conseguir lo que no pudo 4 años antes. Y de paso convertirse en el único jugador de la historia en jugar finales con dos naciones distintas.

Esta final es muy recordada por los fanáticos de ambos países. Para los uruguayos se ganó gracias a una garra y fuerza, por la cual hasta el día de hoy tan conocido el pueblo charrua. Mientras que para los argentinos, su equipo era amplia mente mejor en la cancha. Pero todos los eventos extraordinarios que sucedieron, fueron lo que marco la diferencia para sus rivales. Los jugadores fueron recibidos como héroes en Buenos Aires por los compatriotas. Para varios este fue la primera vez que se tuvo un campeón moral en el fútbol.

EL EQUIPO CAMPEON

 

SUERTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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